De qué va.

Primera novela de la trilogía Mentes mecánicas.
Vivir sin nubes, la segunda de la saga, en plena edición.

NOTA: Los relatos que forman parte de este blog, en su gran mayoría, NO tienen nada que ver con la historia central de Nueve Mundos, el origen, salvo algunos de sus principales protagonistas que comienzan a interactuar a su aire y permite a esta escritora llegar, además del público juvenil, a una franja de lectores más amplia.
Para leer la SINOPSIS de N.M. o la BIOGRAFÍA y fotos de la AUTORA, baja hasta el final de la página.

¡Ciencia Ficción, Sí Gracias!


martes, 28 de enero de 2014

2020: Los intocables.




Eric Weiss, cofundador de la empresa
La Corporación, dedicada a la diversión
implantada.
Mi padre era el hombre más rico del mundo. O al menos, así lo anunciaba la revista Forbes, en su codiciada lista anual de multimillonarios. Para mi hermano y para mí, no era más que un padre con un trabajo importante; para mi abuelo, un motivo de orgullo; para mi madre, un loco ambicioso; para sus amigos, un dios, un ejemplo a seguir; para el resto del mundo, un tío con suerte.
    Cuando entré al salón para avisarle de que la cena estaba servida, le vi sentado frente a la chimenea, con la cara parapetada tras la publicación que le traía en portada. Carraspeé para atraer su atención y él me miró por encima de la revista. Me eché a reír. En seguida me preguntó por el motivo de aquella risilla y le contesté que era muy gracioso ver su cara reflejada en el papel.

Luna Weiss(20),en Vivir
sin nubes
(Ana Luna Plach, en el matrix
9 m.u.n.d.o.s)
Yo ya no vivía con mis padres desde que un día las cosas se torcieron entre nosotros. Y cuando digo "entre nosotros", me refiero a mi relación con mi padre, por un lado, y con mi madre por otro. Como muchos hijos de padres separados, compartían mi custodia. Yo no acababa de encontrar la paz y la estabilidad que necesitaba, ni con uno, ni con otro. Y cuando el juez me permitió elegir entre ellos, con dieciséis años, tomé la decisión de quedarme con mi padre, pero con algunas condiciones. 
   Aprendí desde muy joven que la vida no es justa. Y también a negociar. Él me enseñó a pelear por lo que creía bueno para mí, pero sobre todo, a no lloriquear ni lamentarme por mis errores, sino aprender de ellos. (Si crees que rico es sinónimo de felicidad, estas muy equivocado.)

Me mudé durante dos años a la Casita del Jardín, un bonito oasis de ciento cincuenta metros cuadrados, situado en la finca, cerca de la mansión principal de mi padre. Era perfecto; con sus grandes ventanales y, una pared de cristal corredera, que daba directamente a un frondoso bosque. Pero lo verdaderamente maravilloso para mí no tenía nada que ver con el diseño, la claridad o el entorno, sino con la enorme sensación de libertad que revoloteaba por mi estómago.

Para esas fechas, el mes de septiembre, seguía estando en cuarentena. Es decir, no participaba activamente en ningún videomatrix, a pesar del disgusto de mi padre. Acababa de volver de una clínica para adictos a las aventuras implantadas, y ahora, estaba algo más tranquila, y comenzaba a pensar por mí misma. Lo que vendía la empresa de mi padre no era trigo limpio, ni tan inocuo como querían aparentar. Pero, para cuando los millones de usuarios que utilizaban la aplicación, se dieran cuenta, y además pudieran demostrarlo, mi familia ya serían los amos del mundo, por ende, intocables.


Vivir sin nubes. Muy pronto.
Segunda parte de Nueve Mundos, el origen.






   H.a.s.t.a p.r.o.n.t.o, Reader.

   

Nota informativa.





Querido/a Reader:



Esta madrugada me levanté de la cama para acercarme a la ventana. Me pareció que me llamabas, que me echabas de menos...No me digas, lo que fue, pero te oí; a lo lejos, desde algún rincón del cosmos, en la inmensidad del subconsciente, donde viven las ilusiones, desde allí oí tu voz. Ha sido como un susurro, pero lo suficientemente perceptible para despertarme en mitad de la oscuridad y conducir mis pasos hasta la ventana.

El aire esta frío, la calle recién pintada de una capa de pintura blanca; es la nieve fresca.
No sé por qué te cuento esto, casi es una íntimidad, pero de repente, a mí también me haces falta.

Como ya te habrás dado cuenta, hace semanas que no publico. Eso no significa que Nueve Mundos o  este blog, no sigan hirviendo con las aventuras extraordinarias con las que nos conocimos. Ha sido un parón necesario para atender otros asuntos editoriales, como la edición de una nueva novela, de un género diametralmente opuesto al que acostumbro a escribir. Se trata de un encargo, para atender la demanda que sobre la literatura romántica-erótica hay en estos momentos. 


A pesar de estar cómoda experimentando en nuevos campos que abren mi mente, y me hacen madurar como escritora, además de ampliar mi circulo de lectores; y estar profundamente satisfecha por la magnifica acogida de la futura novela para adultos, no puedo evitar echar profundamente de menos a mis personajes más fantásticos y a los lectores más ficcioneros. ¿Qué quieres que te diga, Reader? ¡Son mis raíces! ¡Somos ya una familia!


Dentro de un rato volvemos. Y será con una entrada de las que te harán volar.

¡Ya estamos aquí!

Lu