De qué va.

Primera novela de la trilogía Mentes mecánicas.
Vivir sin nubes, la segunda de la saga, en plena edición.

NOTA: Los relatos que forman parte de este blog, en su gran mayoría, NO tienen nada que ver con la historia central de Nueve Mundos, el origen, salvo algunos de sus principales protagonistas que comienzan a interactuar a su aire y permite a esta escritora llegar, además del público juvenil, a una franja de lectores más amplia.
Para leer la SINOPSIS de N.M. o la BIOGRAFÍA y fotos de la AUTORA, baja hasta el final de la página.

¡Ciencia Ficción, Sí Gracias!


viernes, 27 de diciembre de 2013

One book to live it.




Ya hemos pasado por los lugares más inverosímiles donde se puede vivir una historia: desiertos de la muerte, grandes urbes, pueblos misteriosos y el cosmos...Búscanos un hueco en tu mesita de noche y comienza a vivir sin límites

domingo, 22 de diciembre de 2013

¡Feliz Navidad!



Gracias por vuestra fidelidad, por los años compartidos, por las lecturas que nos han unido y las aventuras que nos han llevado al mismo destino. 
Gracias, siempre, por estar a nuestro lado. 

Desde algún lugar de las montañas de Andorra, Tránsito y yo te deseamos, ¡Felices Fiestas! 

viernes, 13 de diciembre de 2013

En el nombre del Matrix.



Teresa Rojas, identidad humana de la máquina
Tránsito Roja en algún lugar del universo.

Una  tarde del mes de enero del año 2019, Teresa Rojas, una importante ejecutiva de la Corporación, el increíble Centro de la diversión implantada, acude como invitada a un conocido programa de televisión. Durante su entrevista mantiene un pulso incómodo con la presentadora que la acusa a ella y al holding, de ser responsables de las desapariciones de millones de personas en la Tierra. 
- Nosotros no tenemos nada que ver. 
- Pero está comprobado que todas esas personas compraron un viaje implantado en la Increíble Corporación.
- Y después volvieron una vez finalizada su vida en el Matrix- dijo contundente la hermosa invitada.
- ¿Y no le parece extraño, Srta. Rojas, que días después de salir del centro recreativo, esa gente abandone sus familias, sus hogares y sus trabajos, así de repente?
-  Es una coincidencia. Le repito que nuestro producto es totalmente inocuo. 
-  ¿Se refiere a los Matrix Vitales?
-  Sí.
- Hábleme de ellos.
- Se trata de inofensivas aventuras para vivir en primera persona a través de novedosos interfaces neuronales. Historias a la carta. Nada más.  
-  Se habla mucho en todos los medios de comunicación de esas extrañas historias que ustedes venden y que causan tanta devoción entre los usuarios que las consumen. ¿Quién las escribe? ¿Usted?
- No. Buscábamos una persona ajena a toda la investigación científica previa al proyecto de los implantes.  Alguien que no estuviera involucrado, que no supiera nada. 
- ¿Y cómo fue posible? Cualquier bicho viviente en este planeta sabía del proyecto de La Corporación para intentar cambiar radicalmente el modo de divertirse.
- ¿Y quién le dice a usted que sea de esta tierra? 
-  Me deja sin palabras.
-  De aquí, de allá...¡Qué más da! Todos somos ciudadanos del Universo. ¿No le parece? Seguramente para ella, usted y yo seamos las extraterrestres.
- Supongo que no nos dirá su nombre...
   - No es un problema. Se llama Lu García.
   - ¿Lu? ¿García? No me suena de haberla encontrado en los créditos del Matrix general- objetó la presentadora-.¡Claro, que ahora que caigo, ustedes, los altos cargos y muchos de sus trabajadores se introducen como datos, bajo otras identidades! (La avispada conductora del programa hizo una breve pausa) ¿No será Quántica Infinito? ¡Esa Lu es Quántica en el Matrix Nueve Mundos, ¿verdad?! 
   - Yo no lo estoy diciendo, sino usted.
   -  Vaya...
Teresa, entonces, ¿puedo preguntar quién es...?
   -  ¿Y usted? ¿Se lo ha preguntado? ¿Qué me dice de usted, Sra. Winfray? Hace varios meses compró uno de esos billetes nuestros hacia otro lugar...(La cámara engulló en un primer plano mordaz, la imagen de la asustada presentadora. Su gradual palidez se hizo patente en directo.) ¿Cómo sabe en realidad que aún no está conectada a ese Matrix que alguien diseño para usted? ¿Tiene la seguridad de que usted es usted realmente? ¿O nada más se trata de una consumidora compulsiva, como millones de personas en la Tierra, de nuestras identidades estrella? ¿Quisiste la vida de una presentadora guapa y rica, famosa y de éxito?
   Los ojos de Teresa Rojas dominaron las cámaras haciéndolas totalmente suyas. Y la presentadora,  dio paso sumisa a la publicidad.

 Edificio de La Increíble Corporación.
   ¿Quién se puede resistir a vivir en un mundo maravilloso, ajeno a los problemas que vivimos? 
La Corporación, el mayor imperio del entretenimiento del futuro. ¿Probamos? 
   Quizás después decidas no volver a tu mundo de origen...

  ¿Por qué tanta gente no regresa nunca?
                                    
                                    Nueve Mundos, el origen.
 Mentes Mecánicas:      Vivir sin nubes.
                                     Kilómetro cero.
  
  




domingo, 8 de diciembre de 2013

¡9 cumple 2!




Volví a casa apenas con un hilo de voz, una tendinitis en la mano derecha y un dolor de mandíbula increíble. El cuerpo me pedía cama y la cabeza silencio y oscuridad. ¡Aquella noche dormí doce horas! Cosas de noveles. Hoy hace dos años que publiqué mi primera novela juvenil (vaya cara de pringada) y ya van tres. ¡Ahora no hay quien me pare! ¡Gracias siempre por tu apoyo, Reader!

sábado, 7 de diciembre de 2013

9


Mis historias no se han hecho para comprenderlas, sino para vivirlas.
Lucrezia García Mameghani. 




  Nueve jóvenes escogidos entre millones de candidatos.
 Nueve mundos para sobrevivir o morir.
 Nueve máquinas dispuestas a todo por hacer cumplir las leyes. 
  Y un increíble Matrix, que les abrirá las puertas hacia un tiempo artificial e increíble: El Eterno Presente.

¿Quién es capaz de resistirse a subir al tren de la Corporación, el mayor imperio del entretenimiento?


  Lo más importante, ahora, era salir del infierno en que se había convertido la Tierra.
Era todavía temprano, la estrella artificial que calentaba la estación rendía al mínimo, y unos pequeños robots del servicio de limpieza se desplazaban por los andenes casi sin rozar el suelo.
La estación era un hormiguero. El lugar parecía un enorme y desordenado espacio bajo un gigantesco ovillo de vidrio y acero. Los pasajeros se contaban a miles: Algunos, exhaustos tras horas de espera o viajes agotadores, adormecidos, acurrucados bajo sus propios abrazos; otros, en trance, tras largas procesiones para llegar hasta la facturación; y luego estaban los que formaban corrillos alrededor de gigantescos paneles informativos. Tuve la impresión de que la humanidad al completo había decidido huir.
El aire apestaba a una mezcla de sudor y colonia, a queso rancio, a cebolla por las zonas de descanso, a carne quemada cerca de los puestos de comida, a café torrefacto y bollería industrial en las cafeterías. Aquí y allá se oían ronquidos, balbuceos, risas, los murmullos ensordecedores de los transeúntes, esos bancos de sardinas empujados por una corriente devastadora.
Para llegar hasta la plataforma de salida D-45, tuvimos, obligatoriamente, que meternos de cabeza en la misma inercia azuzadora que empujaba a los sardinas: ese espeluznante y apretadísimo trasiego de aletargados viajeros y sus equipajes, circunstancias y olores corporales.

Fragmento extraído de Nueve Mundos, el origen.


                                ¡Ni te imaginas!

  

Importante: Esta novela, como la vida, no se ha hecho para comprenderla, sino para vivirla.

Lucrezia García Mameghani.


Búscanos en tu librería habitual o encárgalo. El regalo ideal para cualquier lector (a partir de 13 años) loco por la ciencia ficción y/o las aventuras sorprendentes no convencionales ;)

Muy pronto la nueva web de A4 editorial estará activa y podréis consultar las ciudades donde tenemos nuestra capa roja activada o comprarlo vía On Line. 


Y además, os queremos comunicar que ya no es una sino varias productoras interesadas en llevar al cine nuestra novela. La última, una productora alemana que se puso en contacto con nosotros esta misma semana. ¡Estamos muy ilusionados!


Algunos de los protagonistas de la saga. 
Con ellos nos despedimos 
hasta el próximo lunes.
Feliz fin de semana, Reader.

domingo, 1 de diciembre de 2013

El viaje.





No quería emprender otro viaje hacia ninguna parte. Se acercaba la Navidad y yo tenía la imperiosa necesidad de volver a casa, junto a mi familia. Tránsito insistió mucho para que la acompañara. Al final lo hice, y subí al coche con la promesa por su parte de regresar antes de Nochebuena. Aun así le recordé sus palabras, cuando me comentó que seria un viaje de unos cuatrocientos años, y que si era así, no quería ir, a lo que ella me contestó con un tono severo que a estas alturas ya debería saber que el tiempo es relativo, y que por allí (se refería al universo en general), no transcurría la vida del mismo modo que en La Tierra. Después me relajé, como me había pedido, y me deje llevar en cuanto arrancó el motor.
                          

Su sitio predilecto para vivir era su coche. Era un Jaguar deportivo color Italian Racing Red, de la última remesa que habían sacado. Por dentro, la tapicería, las cubiertas del techo y suelo y el recubrimiento de las puertas eran de color ébano, y todos los interiores en piel Premium Leather. La androide Tránsito era muy puntillosa con aquellos colores y me corregía si decía simplemente "rojo" o "negro".
    -Pues a mí me parece que voy sentada encima de un toro-decía yo maliciosamente-. ¡Yo te repito que no es más que una piel de toro!
    El coche había estado aparcado en nuestro garaje, junto a un Bentley Continental color Stratus Grey (negro para el resto de mortales.) La androide dormía dentro, con las ventanas subidas, rodeada de un intenso olor a coche nuevo. A veces, pernoctaba en el Jaguar, y otras, en el Bentley.
    -Me parece que no estás muy ilusionada con este viaje sorpresa- dijo la máquina.
    - No te preocupes. Seguro que será divertido. Es sólo que la Navidad me pone nerviosa.
    - Creí que te gustaba.
    - ¡Y me gusta!-exclamé-. Pero tengo un montón de cosas de las que ocuparme antes. Y este viaje, me aleja de todo eso. ¡Es una locura!
    - ¡Ah, claro! Se me había olvidado que te matriculaste en clases de cocina navideña para impresionar a tus padres y ponerles algo decente en la mesa-contestó Tránsito en un tono socarrón.
     La androide se divertía por las dos. En lugar de mirar a la carretera y centrarse en la conducción como haría cualquiera, torcía el cuerpo como un fusilli para hablar mirándome a la cara. Decía que le apetecía escucharme y que le explicara cosas, cualquier cosa que se me ocurriera.
     Yo no sabía qué contar. Sólo comenzaba a echar de menos mi casa. Y en particular, mi biblioteca.



La casa mudaba paulatinamente de la luz del día hasta que las lámparas se encendían a última hora de la tarde. Entonces, los diferentes salones adquirían un halo de tristeza, una capa de sobriedad. Y cuando la sombra alargada del tiempo lo transformaba todo, como en una película antigua, resultaba maravillosamente exquisita. 



    
    Seguir la rutina en aquella imponente casa, era importante. A las nueve de la noche , la señora Basi  servía "la cena saludable", como la llamaba ella. Consistía en una bandeja a rebosar de verduras rehogadas acompañadas de una ración de pescado, huevos o embutidos ligeros. Salvo alguna pequeña variación en las verduras, dependiendo de la estación de año, siempre era así. En nuestra casa no se servían bebidas alcoholicas. Basi decía que era un pecado y que te corroía las tripas y la bondad. El pan ya aparecía cortado en la cantidad justa, y lo colocaba en una cesta de mimbre en medio de la mesa, para que ninguna de las dos pudiéramos alcanzarlo fácilmente. La ama (como yo solía llamarla cariñosamente para paliar la poca sensibilidad de Tránsito, al dirigirse a ella como la criada), aseguraba que el pan se alojaba en las caderas de las señoras y estropeaba la figura. Nosotras lo aceptábamos por la costumbre de los años, siempre inclinadas a la obediencia por distintos motivos; yo por mis largas estancias en colegios religiosos, y Tránsito por ser una máquina, básicamente. Al poco tiempo, la cantidad de pan se redujo a dos rebanadas. Se preparaban con tomate y sal y se le añadía un poco de aceite de oliva virgen para que tuviera un excelente sabor y corroborase la teoría de la señora Basi, según la cual el aceite de oliva virgen extra alargaba la vida. (La pobre no tenía ni idea de nuestra condición inmortal, pero ese hecho, el de alimentarnos con un aceite tan milagroso, le daría la razón cuando continuara viéndonos como dos rosas con el paso de los años.)    
Como postre nos servía una fruta o un lácteo bajo en grasa. 
     

      -Pareces ausente, Lu- replicó la máquina-. ¿En qué piensas?
      En ese momento pensaba, y así lo dije, que quizá fuera una suerte aquel viaje. En otro caso, quizá tendría que enfrentarme esa noche a la rutina de las verduras para cenar, y comenzaba a estar harta de tanta previsibilidad, yo que siempre parecía estar buscando algo que saliera de la costumbre. Se habría cerrado un abismo entre nosotras, o por expresarlo de otro modo, se habría cerrado antes o a lo mejor, nunca existió siquiera.
    - Te quiero, Tránsito.
    - Y yo a ti, Lu.