De qué va.

Primera novela de la trilogía Mentes mecánicas.
Vivir sin nubes, la segunda de la saga, en plena edición.

NOTA: Los relatos que forman parte de este blog, en su gran mayoría, NO tienen nada que ver con la historia central de Nueve Mundos, el origen, salvo algunos de sus principales protagonistas que comienzan a interactuar a su aire y permite a esta escritora llegar, además del público juvenil, a una franja de lectores más amplia.
Para leer la SINOPSIS de N.M. o la BIOGRAFÍA y fotos de la AUTORA, baja hasta el final de la página.

¡Ciencia Ficción, Sí Gracias!


martes, 28 de mayo de 2013

Un segundo.


  
  ¿Alguna vez has tenido la extraña sensación de ver las cosas cotidianas, como si fuese la primera vez que las observas? 
  Hoy conducía por un tramo de carretera por donde paso a diario. Podría decirse que la conozco palmo a palmo y que no sería difícil  aventurarme a caminar sobre ella con los ojos vendados. Y si hablamos de los paisajes cosidos al espacio, los mismos que he recorrido con la mirada curiosa una y otra vez, al volver de camino a casa,durante seis años, te diría que hoy los vi por primera vez en mi vida.
  Se trató de unos segundos; apenas un hilillo en la falda de una costurera, una miga en el patio de un colegio, un suspiro en un convento, una lágrima en un hospital. 
  Cosas que ocurren en una pequeña fracción de segundo, y que a veces, nos pasan inadvertidas, pero son grandes, magnificas e imponentes, como catedrales, importantes lecciones de vida. 
  He observado durante un segundo la vida con los ojos del alma. Todo a mi alrededor era maravillosamente nuevo, bello, infinito, único. Y he estado tan cerca de no darme cuenta...

  ¡Ha sido una experiencia maravillosa!
  
  Buenas noches, Europa. 
Buenas días, America. 
  Love, Lu

domingo, 26 de mayo de 2013

Hijos del Matrix. El regreso.

Matrix/categoría: Evasión 
Nueve Mundos, el origen. 
Versión: Básica. [Verdad, Acción o Riesgo].

  Tras meses de aventuras por el Eterno Presente, Tránsito y Lu consiguen desengancharse del software sentadas en el porche, bajo el paraguas del frescor de la tarde, frente a las montañas. 
  Aunque no del todo. 

  - He invitado a unos amigos.

  - ¿Qué? ¡Quiero descansar, Tránsito! Me gustaría disfrutar un poco de la tranquilidad y del retiro de la montaña, ¡sola!-graznó la escritora.
  - ¡Bah! Ya habrá tiempo.
Les interrumpe el timbre de la puerta.
  - ¡Mira, ya están aquí!
  - ¡Pero, si estoy hecha un asco! ¡Me podías haber avisado antes!
  - Bueno tranquila, no te preocupes, son de confianza.
  - ¡Ya hablaremos! -exclama la escritora enfurruñada. 
  Lu sube las escaleras de dos en dos hacia su habitación, mientras va soltando sapos y culebras contra su compañera. Tiene la esperanza de poder arreglarse mínimamente en dos minutos. Abre sofocada las puertas del armario, mientras el pantalón del chandal cae al suelo. Se ayuda de los pies para desprenderse de la prenda, mientras ya ha escogido un vestido ligero ni demasiado elegante ni muy casual.
  En ese momento la cyborg Tránsito ha invitado a entrar a un grupo de gente, que se va acomodando alrededor de una mesa convenientemente preparada. 
  Entretanto la escritora consigue someter su melena, a fuerza de tirones, a las cerdas del cepillo, mientras va oyendo de forma intermitente, rumores de risas y alguna caracajada. 
  Se pregunta quien será toda esa gente que la espera en el salón de su casa.  
  Tránsito choca dos veces las palmas al ver bajar a Lu por las escaleras.
   - ¡Atención todo el mundo! ¡Nuestra amada creadora, está aquí! -grita entusiasmada, mientras le da paso con una reverencia. Los demás aplauden ensimismados.
  Lu esta aturdida y algo despistada. No quiere acabar de ver el problema que se le echa encima como una ola de diez metros. Oye los vítores perpleja mientras aterriza en el salón, con su vestido de rayas y el pelo domado hacia atrás, como una leona a quien le acaban de lamer la cabeza. 
  Nada le asusta más que la imprevisibilidad de su compañera de aventuras, y el no saber si está cara a su mundo o entrando de nuevo sin armadura en el ciberespacio; en peligrosos softwares, que por desgracia, ya se le escapan del control que sobre ellos, ejercía antaño. 
  Tras una larga ovación, Lu toma asiento junto al resto de compañeros. Les mira despacio, uno a uno. Y entonces el tiempo se le antoja blando, moldeable, de chiche.   
  Lu, sentada frente a los invitados, está horrorizada. Se trata ni más ni menos,  de los jóvenes protagonistas del Matrix Nueve Mundos, el origen, su primera novela juvenil. Unos personajes que por alguna extraña razón, ahora ocupan el salón de su casa, esperando que pronuncié unas palabras entrañables.
  Por suerte, la cyborg Tránsito, rompe la tensión del momento.  
  - ¿No me negarás que no esto no es una sorpresa? ¿Qué dices, Lu?
  Los nueve jóvenes la observaban con emoción.
  -  Sí, claro...Es genial...
  -  Lu, no todo el mundo tiene la posibilidad de tener cara a cara a sus personajes- contesta con desdén el pelirrojo Diox Mars, de Marte-. ¿No crees?
  - ¡Claro!- exclama la guionista sonrojada.
  Lu les mira y siente que son parte de su familia. Resulta increíble verles actuar fuera del papel. Todos, incluida su compañera Tránsito Roja, siguen observándola con la devoción propia de unos discípulos a su Mesías. Saben que de ella depende toda su existencia, el destino de cada uno y la buena o mala estrella. 
  La escritora comienza a sentir los primeros síntomas de  culpabilidad. Ahora aparece la vergüenza. Mantiene un pulso ocular con los jóvenes y siente una cierta pesadumbre por lo que les hizo pasar durante la primera entrega. 
  El violento silencio hincha el salón hasta inflamarse.
  Los nueve chavales, no han llegado hasta allí por casualidad y se lo hacen saber. Quieren respuestas claras y sin rodeos a unas preguntas poco comunes. Lu está a punto, entre el primer y segundo plato, de enfrentarse a los mayores reproches con los que un autor tuvo que lidiar, jamás:

  ¿Por qué a la joven Ana Luna, no se le permitió conocer a su madre biológica? Pero sobre todo, ¿por qué se la hizo pasar por Eva, madre de la nueva humanidad? 

  ¿Quién decidió no conceder los privilegios del cariño, a la soñadora Ione Curie? ¿Por qué el joven astronauta de la NASA, que un día alunizó en su planeta, Mercurio, no cumplió con las promesas de amor eterno que le hizo? ¿Por qué ese final de tragedia Süskindniana?
  
  ¿No fue inhumano, someter al joven príncipe, Venur Aglieri, de Venus, a la persecución incesante de un demonio como el sherif de Isthar, partidario de la pena de muerte por ahorcamiento?
  
  ¿Por qué al estudiante de biología marciano Diox Mars, no se le permitió cuidar, sin necesidad de arriesgar la vida de su familia, a sus queridos robots geólogos de la Tierra, Spirit y Opportunity?
  
  Al joven Piter-ju, nadie se lo puso fácil. De ahí su carácter, introvertido y huraño. A los doce años, se enfrentó a la desaparición de su padre, mientras defendía a su país de la invasión de intrusos conquistadores. Él y su hermano menor partirán en su busca, arriesgando sus vidas, a través de los muros de nubes letales que rodean a Júpiter.
  
  ¿Por qué se castigó a Maquintosh, una muchacha del planeta Saturno, que lo tenía todo para ser feliz, alegre y optimista, a pasar por un infierno para superar sus miedos y fobias? 
  
  Al joven y famoso jugador de Air ball, Uriel Eléctrica, de Urano, el destino le forjó un futuro de éxito, a base de duros entrenamientos de supervivencia, cuando tan solo era un niño pequeño. ¿Por qué?

   El aprendiz a escritor, Nep, del planeta azul y acuático, Neptuno. ¿A quién se le ocurrió hacer de él, un Quijote fanático de las aventuras de misterio y terror, incapaz de discernir entre la realidad y la fantasía, destinado a ser el lunático de la familia?.  

  Y finalmente, Lara Plutis, la bella loba albina del lejano Plutón. ¿Por qué tuvo que enfrentarse al más terrible de los ridículos? ¿Por qué la autora le hizo pasar por semejante calvario? 

  Nueve jóvenes que un día coincidieron en el camino de la vida hacia la supervivencia, buscan una explicación para los increíbles destinos que se escribieron para ellos. 
  Un viaje sin prisas a través del Sistema Solar más desconocido.




  
  Reader, sí estuvieras cara a cara con tu Creador, el dibujante de tu destino: 
¿Reproches o Bendiciones?
¿Qué le preguntarías?      

  Galería de imágenes relacionadas con la trilogía Mentes Mecánicas:
Estudiantes Alfa de la Escuela más 
secreta del Universo: La Corporación.

La superación y la lucha, únicos caminos 
hacia tu leyenda personal.

El Eterno Presente: un tiempo artificial, 
adictivo e imprevisible. 

 
El Laboratorio de la Corporación.
Donde se fabrican millones de Guías Vitales 

destinados a los recién nacidos, 
hijos de padres multimillonarios, 
para su cuidado,
formación y educación. 

Ana Luna Plach, en brazos de su 
inseparable Guía Vital, 
Tránsito Roja.

Momentos de traspaso de recuerdos,
en el Confesionario, 

entre Guías Vitales y alumnos.

Creador y Creación.
¿Quién debe lealtad y gratitud a quién?
¿...Hasta que la muerte los separe?

Una mirada desde el Transgaláctico 
que atraviesa el Sistema Solar. 
Un medio de transporte 
muy utilizado durante la 
evacuación de menores. 

Maestros Vitales: Motor de clones.
Los más interesantes personajes de
la historia de la humanidad, preparados
para tomar de nuevo la historia.
La nueva Biblia está a punto 

de escribirse.
 Y está vez, no habrá lugar 

para los errores. 

Alumna Alfa. 
Pecera 3: La Tierra.
y su Guía Vital.

Verdad, Acción o Riesgo. 
¡Tú eliges!

¿Donde están los adultos?
 La Tierra ha sido limpiada.
Tras la desaparición de sus progenitores, 

desintegrados en el espacio, 
de repente, como las pompas de jabón,
millones de niños y jóvenes
se enfrentan a las calles.
  El "Programa de Evasión" será su única isla


               Y finalmente,

La Increíble Corporación.
El Mayor Centro de Realidad Virtual Implantada
del Universo.

"Donde los sueños y pesadillas, pueden convertirse en una inquietante realidad alternativa, a una sociedad 

viuda de esperanza".  


¿La quieres? ¡La tienes! 
                               www.a4edicions.com



lunes, 20 de mayo de 2013

Las dos caras de Levián. Vivir sin nubes.


    Vivir sin nubes, la segunda entrega de Mentes Mecánicas, arranca en la cola de un famoso Centro de Realidad Virtual Implantada, llamado La Corporación. La crisis que sigue amedrentando los ánimos de la gente, el paro y la consecuente hambruna, han ayudado al desarrollo y el incremento de softwares denominados "de evasión". 
     Os presentaré algunos de esos personajes que intentarán escapar a su destino, embarcando en el Matrix de la salvación. 
   ¿Conseguirán encontrar el camino que buscan a través de sistemas artificiales? ¿Escaparan a su vida en la Tierra?
   
 Levián Venozza: Es uno de los personajes que consigue un lugar en el segundo viaje hacia el eterno Presente. Su carácter imprevisible va a traer en jaque a más de uno. Conozcamos algo de las luces y las sombras del peculiar viajero.  

Levián Venozza.

     Él mismo deseaba que alguien le sorprendiera durante la noche y le estrangulara silenciosamente durante el sueño.
   Podríamos pensar que un sujeto así, se desprecia, y que por alguna extraña razón, quiere que le quiten del medio. Por desgracia, nadie durante la pasada noche le había arrancado la vida, así que procedió a cumplir, como siempre, con su rutina diaria. 
  Después de abandonar el catre, a eso de las seis de la mañana, pasó por el baño y tras hacer allí lo esencial, se dirigió a la cocina de paredes mugrientas y juntas negras como el alquitrán, para prepararse el sustento: unas tostadas con mantequilla y miel y un vaso colmado de leche de almendras. Luego, siguiendo su costumbre, tras el desayuno, bajó al sótano para trabajar en su laboratorio: un diminuto cuarto negro y oscuro, un corral para cuatro gallinas alimentado únicamente de luz a través de unos ojos de buey que desembocaban en un callejón estrecho del pueblo. Después, se disponía a preparar el ambiente. La música le tranquilizaba. Buscó con gran placer un viejo estéreo que en 2006 había robado en la peluquería de una novia suya. Allí estaba, como siempre, como debía ser, como siempre estuvo desde hacia casi veinte años, sobre una gruesa estantería de madera. Antes de arrancar la melodía, ya se había sentado cómodamente, hilvanado a la silla, detrás de la mesa, inclinado el tronco hacia delante, pegada la vista de lobo sobre los tubos de ensayo, los libros y las fórmulas. Y siempre a mano, ocupando un lugar preferente, sus diarios, donde dejaba constancia de cada uno de sus progresos.
  A veces, las cucarachas, grandes como ratones, le subían por los zapatos hasta las piernas y saltaban desde el calcetín a la piel. Solo entonces interrumpía sus tareas para enderezarse, levantar la pierna contraria y arrastrarla por encima de la inmundicia hasta arrancársela de cuajo. Después, tiraba la butaca hacia atrás, y tras localizar al parásito medio aturdido en el suelo, lo aplastaba con la bota, hasta reventarlo completamente. Eso, solía despertarle el apetito y echaba mano de algunas que tenía ahogadas en vinagre, en un bol de cristal. Mientras las masticaba despacio pensaba, que en cuanto tuviera un momento, dejaría más basura tirada por ahí para seguir animando a las cucarachas a salir de sus escondrijos. Empezaba a encontrarle el gusto a alimentarse de criaturas rastreras. Además del ahorro que suponía para su maltrecha economía, cumplía a rajatabla  como buen ciudadano, al cumplimiento de la ley, que obligaba a criar y consumir bichos.
    Tras siete horas de ininterrumpido trabajo volvía a subir al piso con el estómago repleto de inmundicia y la vista rota, pero satisfecho con sus progresos. Pronto, un sueño, toda su creación, estaría completada, y entonces, si nadie lo impedía antes, acometería el mayor crimen de la historia de la humanidad.

  
  Así es Levián Venozza, nacido en el infierno. Un hombre o un diablo que desconfiaba de las máquinas, pero aún más de los seres humanos, a quienes despreciaba con su desinterés. Parecía joven, aunque el desaliño y la falta de higiene le ponía encima diez o doce años. Eso despistaba y aturdía a cualquiera que quisiera acercarse a él,  que acababan por alejarse, tras una mirada desafiante o un insulto escupido a bocajarro. 
  Levián, un terrorista camuflado que cogerá el tren del Gran Matrix, Vivir sin nubes, junto a otros misteriosos 14 compañeros, en el que será el viaje más arriesgado de sus vidas.
El Gran Matrix, Vivir sin nubes, acompaña (puro e inocente como un niño),
a Levián Venozza, uno de los viajeros, hasta el tren.
  



Portada provisional del manuscrito.


   

   

sábado, 18 de mayo de 2013

En vez de amor, dinero o fama, dame la verdad.

Henry David Thoreau (1817-1862) Escritor, poeta y pensador.




En el Matrix, el cielo era claro y azul, pero una vez que entraron en la realidad, célebre por su mal tiempo, las cosas comenzaron a cambiar. En la Aldosa estaba nublado, los rayos del sol penetraban débilmente por entre las nubes y un escalofrío se filtró en sus huesos. Cuando llegaron en coche frente a la puerta de su casa, empezó a llover. A medida que la ventana de su compartimento oscurecía, la lluvia se fue mezclando con algo blanco.
      - Está nevando.
      - Así es-dijo Tránsito sin molestarse en mirar hacia el cielo. No mostró interés por la nieve, como tampoco lo había mostrado anteriormente cuando ella había escapado atravesando la carretera en dirección al bosque o cuando la cazó mientras dormía al raso, sobre el maletín del dinero. A los comentarios de Lu, simplemente asentía con la cabeza.
      Llegaron hasta la puerta de la casa. Lu temía el momento de enfrentarse a sus reproches. Pensar en ello le ponía los pelos de punta. Como ya sospechaba, la cyborg vio la oportunidad de atacarla justo cuando se sentaron, una frente a la otra, en la mesa de la cocina. Tránsito se había quitado la capa roja como solía hacer cuando quería amedrentar a su compañera. Lu tragó saliva. 
     

       

      - ¡Eres patética, Lu.
      - Lo que tu digas...
      - Siempre crees que voy a matarte.
      - No, que va.
      - Hablemos claro. Te he traído sana y salva a casa, ¿no?
      - Ya.

      - ¿Y?
      - ¿Quieres que te diga lo que pienso, Tránsito? 

      - Claro.
      - Yo siempre me preguntaba, por qué demonios me habías elegido a mi. ¡¿Por qué yo?! Después, lo vi claro. ¡Has venido del futuro para eliminarme! Un descendiente mío será tu creador, ¿verdad?- Lu se levanta de la silla y apoya ambas manos en la mesa, para acercarse hasta la máquina a dos centímetros de su rostro-. El hombre al que más odias, el que te llevó a la ruina personal, el que te daba órdenes sistemáticamente y te ofrecía a los tripulantes como una muñeca para el placer durante las larguísimas travesías espaciales, el mismo al que tuviste que matar con tus propias manos, tu creador, un descendiente mío, será también el hombre al que más amarás. Amarás a tu ingeniero por encima de todas las cosas, le amarás a pesar de sus desprecios, y ahora le echas tanto de menos... Le sigues queriendo a pesar de todo, ¿verdad? ¡Qué desgracia más grande! La súper cyborg, Tránsito, que llegó hasta la Tierra, con una maraña de malas intenciones y el objetivo de eliminar de raíz sus problemas, no es capaz de conseguirlo. ¡Porque se enfrenta segundo a segundo a sus sentimientos! ¡Si me matas, nunca le tendrás, si me borras del mapa, tú nunca existirás, nunca tendrás la oportunidad de vivir el amor, de sentir, de amarle por encima de todas las cosas, de enamorarte hasta morir de amor. ¡Te pierdes la vida!.
      - ¡Cállate, Lu!- grita con el rostro ardiendo, mientras se pone de pie.
      - ¡Tu cariño le mareaba, Tránsito! ¡Era un amor artificial, él no sabía como aceptarlo! Nadie está preparado para eso. 



      Lu, apenada por cargar con la cruda verdad, cogió de la mano a la máquina y la llevó hasta el porche. Comenzaba a anochecer. La tenúe lluvia que había dado paso a la nieve, había cesado. No hacía frío. La escritora acomodó a su compañera, totalmente compungida, en la mecedora donde en otros tiempos solían sentarse para conversar. Después, acercó hasta ella la suya, y ambas comenzaron a mecerse suavemente, mientras miraban las estrellas. Tránsito rompió el silencio.
        - Debajo de mi piel había un universo entero, y él no se había dado cuenta...
        - Quizá he sido demasiado brusca, contigo. Perdóname.
        - El lenguaje de la verdad debe ser, sin duda alguna, simple y sin artificios, directo.
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      - ¡Séneca!-exclamaron al unísono mientras se estrechaban las manos.
      Y sus risas se unieron hasta que alcanzaron el cielo, como un ligero diente de león.


Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere.

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Elbert Hubbard (1856-1915) Ensayista estadounidense.
  Buenas noches, Reader.  
     
  
  ¡No pierdas la oportunidad de mirar hacia las estrellas, sin pensar en nosotros!

viernes, 17 de mayo de 2013

URIEL. El mejor delantero de Airball del universo.



  ¿Quieres saber más? Tu aventura comienza por cazar la novela: www.a4edicions.net 
  La conmovedora y sorprendente historia de nueve chavales, que no olvidarás jamás.