De qué va.

Primera novela de la trilogía Mentes mecánicas.
Vivir sin nubes, la segunda de la saga, en plena edición.

NOTA: Los relatos que forman parte de este blog, en su gran mayoría, NO tienen nada que ver con la historia central de Nueve Mundos, el origen, salvo algunos de sus principales protagonistas que comienzan a interactuar a su aire y permite a esta escritora llegar, además del público juvenil, a una franja de lectores más amplia.
Para leer la SINOPSIS de N.M. o la BIOGRAFÍA y fotos de la AUTORA, baja hasta el final de la página.

¡Ciencia Ficción, Sí Gracias!


viernes, 23 de noviembre de 2012

Quiéreme aunque te duela.

Personas que un día conocí y se han ido convirtiendo en personajes.
Y que por alguna u otra razón
 quedaron colgadas en los árboles de mi recuerdo y pintadas en
mis novelas.

    Cada autor al escribir concede más importancia o se centra, en uno u otro aspecto de su obra para alcanzar magnificencia. Yo, por ejemplo, apuesto por trazar una marcada personalidad a los personajes que intervienen en mis novelas. Procuro que todos, incluso los secundarios, se perfilen a conciencia, que dejen huella en el lector y que su estela traspase las páginas del libro. Suelo inspirarme en personas que conozco y en aquellas que calaron profundamente en algún momento de mi vida. 
   Estas tres novelas de la trilogía Mentes Mecánicas: Nueve Mundos, el origen, Vivir sin nubes y Kilómetro cero, encierran la fuerza natural y arrolladora de unos personajes que te sorprenderán. Ya conocéis algunos: El inspector Pol Quevedo, el malvado alguacil Venozza, el poderoso magnate Eric Weiss, la joven adicta a las aventuras implantadas, Ana Luna Plach (Luna Weiss) y por supuesto, la imprevisible androide Tránsito Roja o la guionista de videojuegos, Cuántica Infinito (Lu García).
  Sobre ella,Mina Morata, ya os he hablado hace poco en una entrada anterior. Ella es una de las protagonistas secundarias por las que he apostado fuertemente y que estoy segura, os va a encantar.




  "Al anochecer de un día de invierno, Mina roía una tostada grasienta en el piso superior de un sucio restaurante. Frente a su mesa había una pared blanca y agrietada. Colgaba de ella, diagonalmente, un papel alargado en el que estaba escrito: "Se necesita contable". Enseguida pensó que ella era la persona idónea para ocupar el puesto. Y sin duda, lo conseguiría sin problemas, por varias razones: Porque ella había sido profesora de matemáticas en la universidad y porque nadie calculaba de cabeza con su agilidad y destreza.  A la izquierda había una escalera que llevaba a un sótano, y justo a la derecha, una puerta con un cartel donde se podía leer la palabra "Despacho" . Mientras roía el pan, miraba absorta hacia la puerta. ¿Y si se presentara ante el encargado y solicitara el trabajo? Que a ella no se le caían los anillos...Lo principal era tener un sueldo y asegurarse el sustento. Desde sus adentros maldijo su suerte, a los políticos, a los bancos, a los ricachones, a la inflación y la puñetera madre que trajo a todos los que la llevaron a la miseria. Fuera, al otro lado de la ventana, la cola para entrar en uno de los locales de la Corporación, el centro del juego y los recuerdos implantados, daba la vuelta a la manzana. Desde la crisis, la gente acudía a miles. La posibilidad de huida, física o no (eso iba a depender de la pasta que invirtieras en el viaje), era tan tentadora...Y si era cómo lo vendían, y si te ofrecían la posibilidad de quedarte en el Eterno presente, otra realidad paralela, donde el trabajo abundaba, el dinero se ganaba fácilmente y el amor y la estabilidad emocional, eran el oxigeno y el hidrógeno... entonces, ella se plantearía subir a uno de esos trenes de la Corporación. En ese momento nació la duda. ¿Trabajar en un antro de mala muerte, pero con un sueldo aceptable y una vida sostenible, pero corriente o emigrar a la famosa realidad del Eterno Presente, donde puedes escribir el destino a tu antojo? ¿Bajar unas cuantas escaleras y conseguir una estabilidad en un mundo de mierda, o hacer cola ante la emoción y la oportunidad de conseguir una vida por encargo?".  
¿Qué decidirá nuestra camarera?


Mentes Mecánicas. La trilogía. 


Feliz domingo, Reader. 
 

  Lu.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Me gustas más cuando te sueño...




Todas las personas que conocieron a Eric Weiss tuvieron la impresión de que le rodeaba una "mampara de cristal". 
Allí estaba, detrás del cristal muy transparente, caminaba con elegancia, gesticulaba, hablaba: sonreía con la sobriedad lógica de alguien de su posición, y su sonrisa pegada era la única cuerda rota de una guitarra que se atrevía a sonar y enseguida desentonaba, pero se crecía ante su imperfección y se replegaba celosamente en sí mismo. Parecía decir: "Soy como vosotros. Soy uno de vosotros, río, sufro y gozo como hacéis vosotros".

El dueño del imperio del juego y la diversión implantada, era un hombre afable, alto y flaco, que paseaba su largo cuerpo como si lo hubiera recibido de regalo. Aconsejaba en general con la pasión de un padre estricto y solía enseñar a su hija, Luna, y a su endiablado sobrino, Maximilian, preceptos poco ortodoxos pero de gran utilidad. 

A pesar de esa apariencia de millonario, tranquilo e invulnerable, a Eric le atormentaba una mujer. Día y noche ella solía recostarse en el lecho de su agonía. La imposibilidad de alcanzarla lo ahogaba, entonces solía deprimirse, y tras llegar a su mansión a media tarde, le ayudaba a respirar un largo trago de whisky que a veces le sabía a hiel. 

A pesar de vivir una vida de multimillonario,
Weiss es un hombre triste y atormentado.

Eric Weiss, el empresario de éxito, comenzaba a distanciarse de la vida, cuando por las noches se despertaba empapado en sudor, con los ojos ciegos y las manos húmedas tras restregarse los ojos con las palmas. En lo más profundo de su alma, la amaba, tantas veces ella le había dicho lo mismo y sin embargo, el remordimiento, la culpa y mil obstáculos cómo mil océanos les impedían estar juntos. Sólo en el retiro de su habitación, recogido en la placenta de sus más íntimos pensamientos, se atrevía a dar rienda suelta a sus deseos amándola hasta morir, sin pensar en culpas; solo ella y él, dos cuerpos uno sobre otro. Durante la vivencia de esa fantasía, él era tan inmensamente feliz, que el placer le mecía dulcemente hasta dejarle dormido.Y al día siguiente, en el despacho, la claridad del día mataba los pecados dibujados en la oscuridad y como el humo de un cigarro, tras elevarse en el espacio, desaparecían deshilachados en el aire de la mañana. 
  Eric se acercó durante el transcurso de una de esas mañanas, tras una reunión con sus ejecutivos y aprovechando un descanso, hasta una de las espectaculares claraboyas de su despacho en la torre Central. Con los ojos azules reposados en una próxima azotea, mansos y cálidos como el Mediterráneo, sonrió ampliamente. Por primera vez en mucho tiempo estaba emocionado. Dentro de dos días ocurriría algo que le haría inmensamente feliz. Por primera vez iba a probar de su propia medicina. Su software ya estaba preparado. Ahora nada ni nadie impediría que se implantará uno de los programas del "primer nivel" y viviera por fin, sus fantasías. Todo estaba bajo control. 
O eso creía...
  
 Este es mi Consejo:
                
 "SI QUIERES MANTENER UN SECRETO, NO SE LO CUENTES A NADIE. ¡A NADIE!"

   Mentes Mecánicas, la trilogía: Nueve Mundos, el origen.
                                                 Vivir sin nubes.
                                                 Kilómetro Cero.
   

sábado, 17 de noviembre de 2012

Nacida para Sentir.

 Así comenzará vuestra próxima novela, Vivir sin nubes
salvo alguna corrección de última hora.  

Si eres uno de los clientes de la Corporación,
esta imagen se abrirá en tu mente. El gran Matrix te llevará
de la mano hacia tu aventura imprevisible.
Comienza así tu viaje.
                                                                       
                                                                             I
   Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así. Luna, desde el fondo de su juventud, lamentaba su destino, aunque lo viviera como una realidad inevitable y fatal. Después de todo, que su padre y su tío aspiraran a hacer de ella algo más que una estudiante de medicina era un hecho que les honraba. Pero por lo que a ella afectaba...
  Su padre entendía que esos estudios, las amigas y los chicos podrían alejarla de su objetivo; Luna, no lo sabía exactamente. El que ella estudiase en la universidad una carrera podía ser, efectivamente, un logro en la vida. Maximilian, el hijo de su tío Pol y socio de su padre, ya trabajaba como diseñador de softweares en la empresa, y cuando les visitaba, durante los fines de semana, se comportaba como un gallo y la miraba por encima del hombro; incluso durante la comida y delante de todos, se permitía aleccionarla y aconsejarla. Todos en la casa intentaban hacerle comprender, que ella se debía única y exclusivamente, a la empresa familiar. Si acabase entendiendo que los estudios, los debía aprovechar para aprender a dirigir una multinacional, sin duda, habría sido un progreso. 
  Pero a Luna, la heredera del gran imperio del juego y los recuerdos implantados, le bullían muchas dudas en la cabeza a este respecto. Estaba cansada de ese mundo flotante, de orillas farragosas que arrastran como un tsunami, a su paso, a tantos millones de personas. Y aunque admiraba profundamente a su padre y a su tío, por haber sido capaces de crear un producto casi de primera necesidad, imprescindible ya para millones de personas en el mundo, intuía que esto no era del todo correcto y que detrás de la diversión que prometían, y sobre todo, de las arriesgadas aventuras en el Eterno Presente que vendían, podían existir graves riesgos para la salud mental. Se emitían cuantiosas campañas publicitarias, lanzadas a los consumidores, sobre la inocuidad del producto. Pero eso no era del todo así; a ella misma, que no cesaban de someterla a las pruebas, le había perturbado seriamente. A veces, se sentía una cobaya de laboratorio. Y su padre, solía colmarla, tras cada aventura implantada, con caprichos desproporcionados. 
  Seguramente, no estaba bien. Pero el mal ya estaba extendido por toda la Tierra. 

  Comienza la historia, por Nueve Mundos, el origen, Reader y síguela con Vivir sin nubes (diciembre 2013).

¡Te prometo el viaje de tu vida!

  Feliz fin de semana, Lu.

 A propósito, sigo buscando agente para U.S.A y México. ¡Haz tú que nos conozcan, Reader!  
    maluto93@hotmail.com 

domingo, 11 de noviembre de 2012

No te atreves...nacer para sentir.


  


  Ningún matrix parece más rico, más solido, más susceptible de expandirse hasta el infinito.   Nueve Mundos, el origen y el juego de Verdad, Acción o Riesgo, el recuerdo implantado -o no- hacía algunos años, a un grupo de personas que decidieron formar parte de la historia siendo las primeras en ser sometidas al experimento, les minó sin remedio. El descenso a los abismos de la Corporación, la compañía del ocio y el juego implantado, el descubrimiento del Eterno Presente; un lugar donde el Yo absoluto y las ganas de vivir al límite trepan con ligereza por las paredes y el techo, les impidió seguir por más tiempo al aire libre, donde se desarrolla la llamada vida real. Ya lo habían probado tiempo atrás. Ahora los días convulsos que les toca vivir, en una sociedad diezmada por los problemas socio-económicos, sin esperanzas, y bajo el yugo de las circunstancias personales de cada uno, deciden someterse de nuevo a un Matrix de prueba. Pero, ¿están preparados? Atrás quedó la adolescencia, la inexperiencia y por desgracia, la edad de la inocencia. 

  "Vivir sin nubes" segunda parte de "Nueve Mundos, el origen".


La Corporación, en un cercano universo paralelo.

¿Has intuido alguna vez la vida al otro lado?
¿Eres capaz de dejarte llevar por tus instintos más básicos?
¿Crees que podrías con la suprema emoción de vivir lo imposible?
¿Puedes subir al tren de tus sueños?
¿Podrás soportar conocerte desde fuera de tu cuerpo?

¿No lo sabes?
¿Y te gustaría?

Todo es empezar. Tuya es la saga, Nueve Mundos, el origen, Vivir sin nubes Kilometro Cero.

¡Búscala, Reader! 

¡Y si consigues el ultimo ejemplar que les queda en la librería Gigamesh de la Ronda Sant Pere, 53, de Barcelona, prometo firmartelo, personalmente, para ti! 

¡Atrápala!


Feliz domingo.


martes, 6 de noviembre de 2012

La sonrisa más bella del mundo.

                                         Me suelo quejar...                                
                             Nace en mi un deseo cada día...
                             Me gusta poseer...
                             Compro para acumular...
                             Sueño con viajar...
                             Trabajo más, para tener más...
                                             
                            ¡Y siempre me quejo!
                            ¡Y nunca es suficiente!
                             ¡Y quiero más!
                             Y deseo más, siempre más...




                           Hoy ha llegado hasta mi esta bellísima foto, 
                                  esta gran sonrisa de Unicef.
                                                         
                                                          


                                                       ¡Qué gran lección!
                                                        
                                                        
  Gracias por dejarme compartir esto contigo. Un abrazo, Lu.                                               
                                          



lunes, 5 de noviembre de 2012

El escritor como animal.


  En los próximos posts, te iré presentando a los principales personajes que forman parte de mi segunda novela, Vivir sin nubes, y que muchos de vosotros ya conocéis, porque han ido apareciendo en la primera, Nueve Mundos, el origen. 
Como bien sabes, Mentes Mecánicas es el nombre de esta trilogía que se completará con la última, Kilometro Cero.
  Hoy seguimos con uno de los personajes más misteriosos. Una mujer que no se deja conocer: la guionista de la Corporación, Quántica Infinito, la escritora que diseñó el guión de uno de los matrix más peligrosos de la historia.
  Bienvenido a esta aventura sin límites. 





  Quantica Infinito era la guionista mejor valorada de la Corporación, la poderosa compañía especializada en implantar falsos recuerdos, viajes alucinantes o aventuras extramatrimoniales a clientes amantes del riesgo. Entre sus jefes la llamaban la escritora de Dios. De su mente partían los más asombrosos juegos de realidad virtual del mercado: era un auténtico parto, una historia que vendía al mejor postor "para hacerla tuya y explorar por donde nunca antes te habías atrevido". Las fuerzas de su increíble potencial creativo, habían sido puestas a disposición de la mayor empresa del juego y el ocio, ofreciéndoles el éxito que nunca antes habían conocido. La Corporación la supo recompensar y a sus treinta y tantos se convirtió en una de las ejecutivas más ricas de la empresa. Sus compañeros sentían por ella sentimientos contradictorios: unos la admiraban, otros la odiaban, y la gran mayoría, la evitaba, porque Quántica era diferente: Una mujer misteriosa a la que era mejor no conocer en profundidad. Era terriblemente adictiva. Por alguna extraña razón, tras conocerla, había una necesidad de seguir enganchado o enganchada a sus palabras, a su voz y a sus cuentos. A veces, si la observabas a contraluz, recostada sobre su espalda en el descanso de las once de la mañana, con una lata de refresco en la mano, sobre el muro de cristal del ático, podías entrever el animal que se recogía en su mente y en su cuerpo: un imponente águila con las alas extendidas, siempre atento a una señal, para levantar el vuelo e ir a cazar. 



  Ella era ese animal sobrenatural, cuando escribía durante doce horas sin interrumpirse en ningún momento, sin comer, con las piernas dormidas y los dedos duros. Y cuando acababa, drogada de tanta letra, sentía que tenía los ojos claros, casi líquidos. Luego extenuada y feliz se iba a la cama, con leves perdidas de memoria y estremecimientos en todos los músculos de su cuerpo. Después, vencida por el sueño, caía en brazos de un dios o un demonio, nuca pudo descifrarlo con exactitud, que le soplaba el encabezado de la siguiente historia, y que la escritora advertía como una ayuda extraordinaria, para seguir siendo la mejor, la número uno en su trabajo. Ella debía obedecer, seguir sus indicaciones, abrirse a su palabra; y servir de instrumento para que se asentaran en la Tierra, los juegos  que le dictaban. 
  Nadie la conocía bien. Se sabía que no podía vivir en el desorden y el caos, y que la vida corriente la mataba; no podía soportar la rutina, donde la gente moría seca como las plantas que no reciben agua, donde la vida de un ciudadano normal se endurece como los restos de comida en un plato, donde los matrimonios se consumen anodinos, donde las personas gastan sus días en trabajos que cada día les cuesta más soportar, donde los jóvenes se recogen en las vidas que a sus padres les hubiese gustado llevar. Ella vivía para cambiar eso. Escribía para clientes aburridos de todo, ofreciéndoles una nueva vida, dentro de un maravilloso avatar. A cambio de unos créditos, una firma en un extraño contrato y mucho valor. 
  Ahora ella ha escrito, por primera vez, algo para sí. Escapar del mundo es lo mejor, si en él te has saltado las normas y la policía te pisa los talones.


Si vas tras ella, no sabrás a lo que te enfrentas. 

 "VIVIR SIN NUBES" , segunda novela de la trilogía Mentes Mecánicas.
  Próximamente.