De qué va.

Primera novela de la trilogía Mentes mecánicas.
Vivir sin nubes, la segunda de la saga, en plena edición.

NOTA: Los relatos que forman parte de este blog, en su gran mayoría, NO tienen nada que ver con la historia central de Nueve Mundos, el origen, salvo algunos de sus principales protagonistas que comienzan a interactuar a su aire y permite a esta escritora llegar, además del público juvenil, a una franja de lectores más amplia.
Para leer la SINOPSIS de N.M. o la BIOGRAFÍA y fotos de la AUTORA, baja hasta el final de la página.

¡Ciencia Ficción, Sí Gracias!


sábado, 28 de julio de 2012

El horizonte, la tierra, y el mar.

Pueblo de Málaga, al sur de España: Mi retiro.
  
  Querido lector:

  Durante mis vacaciones de verano, quizá no pueda subir los post con tanta asiduidad como lo he hecho durante estos casi diez meses.
  Había pensado cerrar el blog durante cuatro semanas, colgar el cartel de Cerrado por Vacaciones y marchar sin más propósito que escribir el final de mi segunda novela, en un pueblecito de Málaga, donde la tranquilidad y el retiro, atraen la inspiración y la creatividad necesarias para este trabajo. El pan y el oxigeno para cualquier escritor, como puedes imaginar. 
  
  Pero, ¿sabes qué? Va a ser imposible que no tenga ganas de compartir contigo cualquier cosa que surja, por pequeña o insignificante que sea. Puede que hasta me decida ir a buscar a más personajes. He trazado un mapa, tengo a buen recaudo mis coordenadas, me prometí a mi misma encontrar el camino para llegar hasta Dalí, Schopenhauer o Jesús de Nazaret. Así que llegado ese momento, te lo haré saber.

  Dejo pues abierto este blog tuyo y mío, por lo que pueda pasar, y te animo durante este tiempo a revolver entre los post más antiguos. Encontrarás tesoros escondidos, que esperan ser descubiertos por ti. 

 
  Durante estos casi diez meses de vida del blog de Nueve Mundos, mi único objetivo ha sido entretenerte, arrancarte de la rutina y la monotonía, aunque fuese durante unas lineas. Si lo he conseguido, entonces, todos los esfuerzos y el tiempo invertido me habrán valido la pena.
  Recuerda, dejo el baúl abierto de par en par para ti.  ¡Sorpréndete!

                                                           Hasta pronto, Reader. 
                                           Ya cabalgo hacia el horizonte, la tierra y el mar.
  


                                       Gracias por acompañarme durante estos meses. 
                                                             Thank You, friends!

                                                     ¡Escríbete un día bonito! Lu.
                

miércoles, 25 de julio de 2012

El columpio de Federico.



Barco que me llevó hasta la casa
 de Federico García Lorca.

  - ¡Don Federico! ¡Don Federico!
  - ¿Quién va?
  - ¡Soy yo, Don Federico! 
  - ¿Donde estás mujer? No alcanzo a verte...
   - ¡Aquí! He quedado enredada en las entretelas de sus sueños como una pechina sin voluntad a merced de las olas del mar. Pero yo no quise, de verdad... ¡Mire usted, que sin yo querer!
   - ¡Anda, mujer!¡ Ya que has venido, pasa!
  -  No quisiera molestar...
  -  Por aquí tampoco hay mucho que hacer. (Lorca la invita a sentarse en una bella sillita de hierro forjado, pintada de blanco.) De vez en cuando una tragedia en tres actos y siete cuadros, ahora un relatito para entretener a Dios Padre, ahora unos cuartetos para las vírgenes...  
  - ¡Vaya! Veo que la inspiración es altamente generosa por aquí arriba. Creo que después de muerta yo también seguiré escribiendo.
  - Yo no sabría hacer nada más. (Federico sirve té).
A propósito, ¿cómo me has dicho que te llamas?
  - No se lo he dicho todavía, maestro Federico. Me llamo Lu.
  - Lu, de... ¿Lucrezia?
  - Sí.
  - ¿Y por qué lo diseccionas así? 
  -  ¿Mi nombre? Bueno, es tan serio y triste...
  -  ¡No! Tu nombre suena como la ráfaga de viento que escapa por la fisura de un marco...
¿Eres una viajera? Apuesto doble contra sencillo que escribes para escapar de la realidad. (Lorca mira a la mujer con los ojos redondos como dos escotillas abiertas a un mar encabritado, intransitable).
  - ¿Ah, sí?
  - ¡Aha!. La tristeza no la lleva tu nombre, sino tú misma. La  has prendido en tu pelo y en tu pecho, un niqap que te impide ver más allá de los problemas. No eches la culpa a nada ni a nadie, querida.
  - ¿Y como lo sabe, maestro Federico? ¿Qué sabe de mi?
  -  Bueno, es lo que tiene ser polizonte en los sueños de otro. Concede esos y otros privilegios.
  -  ¡Pero si fui yo quién salió en su busca, Don Federico!. Recuerdo que subí a un hermoso barco fletado por mariposas de colores.
  - En fin, que más da quien salió en busca del otro. Tú...Yo... ¿Sabes? Siempre me pregunté desde que era un niño, si las personas con las que yo había soñado, a su vez, tambien habrían soñado conmigo aquella noche.
  - ¿Y nunca les preguntó?
  -  No. ¡Pero ahora ya lo sé!
  -  ¿El qué?
  -  ¡Pues que sí! ¡Ven! (Lorca la obliga a abandonar la bella silla de hierro y la agarra fuertemente de la mano, arrastrándola hasta el final del jardín). Te presentaré a alguien.
  - ¿A Dalí, a Buñuel, a Pedro Salinas? 
  - No...un columpio...
  - ¿Un columpio?
  -  Sí, Lu. ¡Sube, mujer! ¡Venga! (La viajera le mira extrañada, pero obedece. Sube al columpio y se agarra a las gruesas cuerdas con ambas manos. Federico García Lorca, comienza a empujarla. Al principio, suavemente. Lu nota sus pequeñas palmas en la espalda, las mismas que tanto escribieron, que tanto arte derramaron. Comienza el balanceo. Es muy agradable. Y Lu ríe sonoramente).
  - Federico, esto es muy divertido...
  - ¡Querida, niña, esto lo he hecho siempre contigo!
  - ¿El qué? ¿Soñarnos?
 -  No. Lo de empujarte...Siempre he estado detrás tuyo... Y supe quién eras desde el principio. Tantas veces nos vivimos, como tantas morimos en nuestros sueños de papel...
   Ya escribí un día para ti:
  
                Noche Del Amor Insomne

         Noche arriba los dos con luna llena,
         yo me puse a llorar y tú reías.
         Tu desdén era un dios, las quejas mías
         momentos y palomas en cadena.

         Noche abajo los dos. Cristal de pena,
         llorabas tú por hondas lejanías.
         Mi dolor era un grupo de agonías
         sobre tu débil corazón de arena.

         La aurora nos unió sobre la cama,
         las bocas puestas sobre el chorro helado
         de una sangre sin fin que se derrama.

         Y el sol entró por el balcón cerrado
         y el coral de la vida abrió su rama
         sobre mi corazón amortajado.


  - ¡Vuelve cuando quieras, niña mía!-grita Lorca mientras la empuja hasta que Lu se desprende del columpio como una hoja a la que arrastra el aire, asciende por el cielo claro del campo, y se pierde de vista-. Que los sueños se forman como las perlas, secretos, en sus conchas cerradas, y ahora la luces tú, ahora las luzco yo...Pero, siempre, sueños secretos son. Y desgraciadamente habrá que ocultarlos, sin que ninguna de las partes, sepa que prende en su pecho, las joyas del otro. 
 
 


Gracias a Federico García Lorca, y a su impresionante obra, inspiración de esta escritora, a lo largo de estos doce años de carrera. 


Federico García Lorca.
Y Gracias a ti, Reader, por compartir cada semana este Universo conmigo. Y, sobre todo, ten cuidado con quién sueñas esta noche. Seguramente, el guión es bidireccional.
  
Lu. 

   

viernes, 20 de julio de 2012

El banco de Kafka.

  

  Kafka volvía a casa con su ligereza de pájaro. Caminaba con paso raudo y veloz, ligeramente encorvado, la cabeza un poco inclinada, oscilando como si unas ráfagas de viento lo arrastrasen  ya a una parte, ya a otra de la calle. Le observé maravillada -debo reconocerlo; -su gran zancada, la tez oscura de su rostro, las manos prisioneras en los bolsillos... Todo eso hacía que mi deseo creciera como la masa del pan en el horno.
  Pasó Franz por delante de mi, absorto en sus pensamientos. Le seguí muy de cerca amparada bajo las sombras nocturnas y fui con él doblando por las pintorescas y oscuras callejas laterales que atraviesan Praga, una tras otra. Me preguntaba si, como sucedió con Freud, podría verme y oírme. Me pareció que la fatiga y la frágil constitución del escritor, estaban de mi parte, cuando acabó la carrera vencido en un banco de hierro forjado, delante de una bonita avenida.  
  -¿Disculpe, le molesta que compartamos el banco?    
  - Oh, no, todo lo contrario, señorita. 
  El soltero de Kafka afloró como un hongo en una superficie húmeda.
  - Gracias. 
  - Es extranjera, ¿verdad? Disculpe el atrevimiento. No está obligada a contestarme, por supuesto...
  - Sí. He llegado desde muy lejos solo para conocerle a usted.
  -¿Qué me dice? ¿A mi? 
  - Pues sí. Le admiro profundamente. Me encanta como escribe y describe, soy amante de todo aquello que dormita en su cabeza, de las rarezas antropológicas que crecen de su puño y letra, de la ironía y lo absurdo, de los sueños que habita, de su prosa agridulce, en fin, de todo lo suyo.
  - Fascinante...¿Cómo se llama, señorita?
  - Lu.
  - ¿De dónde es, Lu? 
  -  De aquí y de allí.
  - ¿Por qué me cuenta todo esto? No se ofenda...Estoy sorprendido.
  - Bueno, es su levedad, la severidad con la que se trata, sus remordimientos y miedos, me parece usted tan seductor...
  - Señorita...¿Ha perdido la razón? No creo que yo merezca...
  - Franz, ahora cierre los ojos.
  Sin ofrecerle tiempo a reaccionar acerqué mis labios a su oreja grande y blanda como un hermoso pestiño.
  - Solo escúcheme, ahora, por favor... Quiero susurrarle lo emocionante que habría sido para mi ser Milena, esa joven a la que usted idolatra. Por la que aprieta los dientes hasta doblegar la mandíbula y por la que es capaz de soportarlo todo...¡Qué hermoso hubiera sido ser su musa, Franz! Y sacarle a usted todo lo que ella supo arrancarle de su ser: el apartamiento, la ansiedad, la inquietud, y hasta la enfermedad. Y la falta de cartas; esos días sin cartas, horribles, difíciles de llevar...¡Cómo le hubiera gustado perder su nombre para siempre!, ¿Verdad, Franz? ¡Y Borrar a algunos seres que vivían junto a su debilidad con una piedra pómez! ¡Cómo hubiese querido eso!
  -¿Quién es usted, en realidad? Dígame, por favor...
  - Su golpe de dados al vacío...(Abandono el banco mientras  él permanece con los ojos entornados.)
  Adiós Franz. Cuídese mucho. Piense en mi en su próximo capítulo. Qué yo le recordaré en los míos.


Calle de Praga donde asalté al escritor.

  ¡Felices sueños guiados, Reader! 
   

lunes, 16 de julio de 2012

Mi breve encuentro con Freud.



El padre del sicoanálisis llegó hasta mi puerta, en la casa de
L' Aldosa, a eso de las 16'59, del 15 de julio de 2012. 
Lo recibí de forma sencilla, como a él le gustaba, sin grandes aspavientos, ni pompas protocolarias. En la mesita de roble español, donde suelo servir el té, descansaba un puro habano y una tacita de porcelana blanca sobre un plato arropado con una delicada servilleta de papel de seda.
-Estoy sorprendido, he de decirle, señora. Su interés por mi obra me sobrecoge. Tengo entendido que no se dedica a la medicina...
-Sigmund... Me interesa usted en sí mismo. No se ofenda, pero es su vida y pensamientos, el arqueólogo de la mente, el estudioso, el enamorado por sus congéneres, el apasionado amante; ese es el personaje que me interesa. Y quisiera pedirle, si no es mucha molestia, incluirle en uno o dos capítulos de la novela que estoy escribiendo.
-No veo porque no... Perdone, ¿Cómo ha dicho que se llama?
-Lu, profesor. Me llamo Lu.
-Aunque, mi querida Lu, su deseo de introducirme como personaje en su obra de ficción, no es que yo la desmerezca, no, no es eso, pero intuyo que no le favorecerá. La gente no le va a entender a usted. A los innovadores siempre se nos toma por locos, por dementes, en fin, unos chiflados. He sufrido mucho...No quisiera que también le salpicara lo mío...
-Mis novelas son poco convencionales, Sigmund, no debe preocuparle eso. Que yo sabré defenderla y defenderle a usted.
-¿Es esto un sueño, Lu?
-Sí, Sigmund. Esto no es más que una maravillosa refracción de la mente. Una proyección del inconsciente, que diría usted.
-Pruebe a cerrar los ojos, Lu. Mire, yo estoy soñando con usted y usted automáticamente conmigo...
-Entonces, ¿me da su aprobación?
-Ningún sueño es enteramente absurdo, cada uno tiene un sentido preciso, todos son la revelación de la voluntad más íntima y secreta.
Hágase pues su voluntad...como quiera que sea esta. ¡Suerte, Lu! Y no deje de escribirme una letras, en el papel de mis sueños.


Feliz día de lecturas y encuentros imprevisibles :)


jueves, 12 de julio de 2012

La muerte. ¿Principio o fin?

   
  Las historias son metáforas de la vida, pensó Tránsito, la androide. De cara al fuego, mientras preparaba a los hombres un estofado de carne, una imagen se posó en su mente como un copo de nieve sobre un cristal: Casi suspendido, con pocas posibilidades de sobrevivir, amenazada su integridad, apenas perceptible, y aún así, plenamente vivo en ese instante.
  Ya hacia más de seis años que no sabía nada de su amiga, Lu García, aquella escritora de la tierra, con la que había vivido un tiempo.  La había dejado marchar, por amor, para concederle la libertad de vivir su leyenda personal fuera de los muros del mundo. Y la había perdido. 
¿Habría muerto? 
  Mientras removía con una cuchara de palo el experimento culinario, la máquina observó a los dos hombres a los que había contratado para buscar a su protegida. Eran Dator 111, marcianos mecánicos, grandes y poderosos como gorilas de acero, fuertes como osos, bendecidos con programas de inteligencia superdotada, intrépidos guerreros y  unos luchadores acostumbrados a toda clase de terrenos y adversidades extremas.  
  Aquella noche de lunas claras; grandes y redondas como hostias sagradas, les había invitado a cenar, para explicarles su plan.
  Tránsito sirvió la comida en unos cuencos de madera. Los Dator se apresuraron a coger el cucharón, y se lo llevaron a la boca con gran placer.
  -Oye, Tránsito, y esa amiga tuya humana, ¿qué hacemos si está muerta? ¿La quieres igualmente?-pregunta uno de los Dator.
  -Sí, claro. Hay antídoto para eso.
  - ¡La muerte! La muerte es el adversario más misterioso, implacable e inevitable del hombre. ¡Pobres diablos!-exclama el segundo. 
  - La muerte, ¿creéis vosotros que significa para ellos el término de la vida, o simplemente les abre las puertas a otra vida, a otra dimensión, o a otro mundo?- les pregunta la androide aclamando así la atención de los marcianos, que siguen entusiasmados con el guiso, dando grandes sorbos.
  - Yo creo que la conciencia del hombre sobrevive a la muerte-contesta un marciano. 
  - ¿Sabéis, qué?-interviene Tránsito-. Ningún científico de la época de Lu, pudo explicar
satisfactoriamente, el misterio de la conciencia o el destino de ésta después de la destrucción del cuerpo material.
  -Bueno, amiga, está claro, que la vida no comienza al nacer ni termina al morir. ¿Qué es
exactamente lo que les ocurre a los humanos, tras abandonar su cuerpo? ¡Pues que esos malos bichos se reencarnan, y viven una y otra vez hasta que están preparados para atravesar por las autopistas del Universo! 


  - Yo he visto algunos, en el Intergaláctico, viajando de aquí para allá. ¡Bah! Son buena gente. 
  -¡Tío, es que esos ya han pasado los filtros!
  Los Dator se burlaron durante un buen rato de las almas viajeras, de los pasajeros de los trenes del espacio, hasta que Tránsito, comenzó a impacientarse. 
  - Caballeros, siento interrumpir, pero es la hora. ¡Traedme a Lu! ¡Viva o muerta! Pues para ella ya está escrito un nuevo guión. 
La vestiré con un nuevo disfraz de carne,
otra madre le dará nacimiento.
La dotaré con miembros más fuertes y un cerebro más brillante,
La vieja alma se pone nuevamente en marcha. 


  Continuará...






  Buenas noches, Reader. Feliz descanso. Espero haberte entretenido un ratito. Si ha sido así, misión cumplida. 
  ¡El sábado, más! 
  
   Lu.

viernes, 6 de julio de 2012

Un billete al origen de una historia inolvidable. ¿Subes?


  Capítulo Uno.

  

  Me llamo Ana Luna Plach Bigatti Agua y tengo catorce años. Si mi nombre, a diferencia del de otros protagonistas de historias maravillosas, como Ulises, Nemo, Arturo de Camelot, Alicia, etcétera, no se ha escrito en ningún libro, no se debe a que yo fuera a la cola de estos personajes célebres y adictos a las aventuras, sino a que mi historia no ocurrió dentro de los límites de vuestro tiempo (a pesar de lo que tú creías).
Me explicaré: En la época en que todo comenzó mis padres habían comprado los muros de un castillo y una pequeña aldea que lo acompañaba, con la romántica idea de rehabilitar un lugar ancestral y atemporal. Sus callejuelas oscuras olían a tierra y a heces de cabra; los patios interiores, a piedra mojada; los huecos de las escaleras, a madera podrida; los corrales abiertos a mordiscos del tiempo, a matas de jaramago; el amplio pajar, a estiércol de caballo; y una iglesia del siglo doce conservada en muy malas condiciones, a zarzales y a olvido.
La Caverna del Os, situada en el corazón de las montañas de Andorra, es una aldea tan antigua que a veces la llaman “la madre del mundo”. En ella aún sobrevive el espíritu de las antiguas civilizaciones. No lejos de allí, la modernidad de los edificios y el bullicio del tráfico rodado ceden el paso a los monolitos, a la ruta del hierro y al románico.
Pero quizás donde el pasado y el presente se unen de un modo más íntimo es en la escarpada cima de la colina más hermosa de los Pirineos: El Pic del Trencalós. Y el castillo, aunque cruelmente desarropado por el señor del tiempo, mantiene allí su alma desnuda en eterno equilibrio, con las raíces fuertemente incrustadas en la tierra, resistiéndose al olvido, salpicando el lugar de belleza perenne.
Aquellas piedras impregnadas de historias, echadas sobre la tierra como el esqueleto pelado de un león, significaban mucho para nosotros: un valioso tesoro que nos hacía sentir afortunados. Y poco a poco, gracias al esfuerzo de toda mi familia (de la que te hablaré más adelante), recolocando cada piedra en su lugar, conseguimos enderezar un híbrido maravilloso: nuestro hogar-fortaleza-encantado.

(Fragmento del primer capítulo, de la Primera Parte de la novela Nueve Mundos, el origen).


Es una lectura ideal para este verano. Estés donde estés descubre 9 Mundos alucinantes y piérdete entre sus calles tejidas con las aventuras más imprevisibles.

 ¡Vive, descifra, interpreta! ¡Déjame sorprenderte!

Pídetela en www.a4edicions.net

¡¡Feliz veranito!! Lu.