De qué va.

Primera novela de la trilogía Mentes mecánicas.
Vivir sin nubes, la segunda de la saga, en plena edición.

NOTA: Los relatos que forman parte de este blog, en su gran mayoría, NO tienen nada que ver con la historia central de Nueve Mundos, el origen, salvo algunos de sus principales protagonistas que comienzan a interactuar a su aire y permite a esta escritora llegar, además del público juvenil, a una franja de lectores más amplia.
Para leer la SINOPSIS de N.M. o la BIOGRAFÍA y fotos de la AUTORA, baja hasta el final de la página.

¡Ciencia Ficción, Sí Gracias!


viernes, 29 de junio de 2012

En el nombre de la madre...


Madre:

¿Crees que el viento se divierte desnudando al diente de león? ¿Te has fijado alguna vez en las malas formas que utiliza para desplumarlo?
  
  En un momento en que mi ojo captó esa instantánea única, tú volaste hacia mí para anidar en mi cabeza. Te quedaste conmigo un buen rato, dando vueltas como una mariposa dentro de una campana de cristal. 
  
  Ya hace años que dejé la casa familiar, ya sabes, una playa que me costó abandonar, no por falta de ganas, sino por dependencia pura y dura. No obstante, pronto encontré una cala, no tan confortable ni amplia, pero sí más cálida y soleada. 
  
 ¿Por qué en ese instante que el diente de león se queda desnudo y desprovisto de ropaje, veo el principio de nuestra historia, madre?
  
 El destino caprichoso cómo es, se fijó en la recién nacida de una muchacha tan joven como inexperta y alocada, que acababa de parir a su primera criatura fruto de una noche de amor, en un frío convento de la ciudad. 
  Entonces un Extraño arrancó del paritorio a la criatura, separando para siempre a una hija de su madre, en un pacto secreto, del que nadie podría saber nada jamás. La muchacha joven, tragando palabras y asumiendo contradicciones da su consentimiento para no ver más a la pequeña.
  Y ahí estabas tú, madre, malagueña morena y guapa, impresionante presencia, vestidita de negro satén y encaje, con tu cara lavada y recién peinada, con los brazos estirados para recibir el regalo más grande. Un obsequio de la vida, que llegaba sin dolores ni sufrimientos, sin sudores ni remordimientos. Entonces el suave viento del verano te dejó una niña en los brazos. 
¡Oh, madre! ¡Qué momento! ¡Sí, ese momento!
¡Qué momento!
     
 ¿Por qué en ese instante que el diente de león se queda desnudo y desprovisto de ropaje, veo el principio de nuestra historia, madre?

  A pesar de todo, nosotras no tenemos la culpa; que fueron la mala vida, el destino, los errores, las locuras de juventud, la gente sin escrúpulos y hasta las noches de amores de usar y tirar.
  Quiero decirte, mamá, que eres mi vida, y que no quiero que te vayas, así, sin más. 
  Estos días, tu enfermedad me tiene asustada. Tiemblo cada vez que me hablas a media voz. Y me echo tantas cosas a la conciencia, que el peso es ya insoportable. Duele...

  Madre, todavía quiero demostrarte tantas cosas... 
No te vayas de mi lado, no me dejes sola... ¡Ni se te ocurra!
 Demuestra ahora tu arrogancia y arropa a tu corazón. 

¡Madre, no dejes que el Extraño vuelva, y que sople tan fuerte que arranque otra vez las plumas a mi diente de león! 



Madre...
    

jueves, 28 de junio de 2012

Dónde tu amor quiera llevarme.





Por amor se hacen locuras, por amor se cierra la razón, por amor se nubla el mismo amor.

Si es amor deshaces, si es amor enhebras, si es amor, ardes.

Para amar buscas, para amar recuerdas, para amar me necesitas.

El amor desata. El amor azuza. El amor abrocha alas y descarga las nubes. 
Con amor soportas el mundo, con amor no hay pesos que valgan, con amor, 
quiero morir de amor...


Porque tu amor tiñe, tu amor arria las velas, tu amor me hace reinar sobre todas las cosas.
La tiza del amor, pinta, la tiza  de tu amor, corre; la tiza escribe en cualquier superficie...

Y en cada pared, en cada puente, por encima de los muros, más allá del infinito incluso escribe.

La aguja del amor, borda, la aguja atraviesa, la aguja da puntadas sin miedo a equivocarse: las lágrimas que vendrán ya resarcirán los errores.

Para llamar tu atención escribo, para aclamar tus miradas, grito, para recoger tu ánimo descargo un chaparrón a media tarde. 

Dime si el amor es nuestro, y si lo nuestro es amor, di solo "te quiero"Que mi voluntad de papel irá hasta dónde tu amor de agua quiera llevarle.


Se feliz, Lu.




miércoles, 20 de junio de 2012

De qué va.



¡Buenos días, Reader!



Nueve Mundos, el origen, es una novela dinámica, de acción incesante, humor extraterrestre y momentos únicos. Consta de doce capítulos divididos en dos partes. Durante la primera, miraremos a través de un mundo barrido de adultos donde los chavales viven huyendo de los pocos humanos que quedan sobre la faz de la Tierra. Y en la segunda parte, más individual y abstracta, con ciertos toques surrealistas y naifs, nos meceremos en el transcurrir de la vida, de la rutina y las circunstancias, algunas difíciles, otras divertidas o curiosas, de los nueve adolescentes que conforman el cuerpo de esta historia, tan real y cierta como el sol que te alumbra. 


¿Verdad, acción o riesgo? ¡Elige!


¡En Andorra nuestro libro ya es un Best-Seller! Atrápala en alguna de las principales librerías de país.
Y en España, la supernova Mentes Mecánicas, trilogía juvenil que arranca con la novela que te presentamos, está tomando tierra.
En Barcelona, ya podéis conseguir un ejemplar en Gigamesh, de Ronda Sant Pere, 53.
¡Súbete a las aventuras imprevisibles jamás antes contadas!
Y además, ultimas novedades: ¡Pronto, Nueve Mundos, en inglés y en Centro y Suramérica

Un abrazo y qué tengas un feliz día.
Lu.

domingo, 17 de junio de 2012

¿Sabrás guardarme la vida?






    Lu 5, boca arriba sobre la cama de Catorce, desmembrada e inerte como un sapo en el laboratorio de un colegio, sostiene los ojos abiertos en un iluso intento por mantenerse a flote en el océano de la vida. Escarbando entre algunos bytes supervivientes, encuentra un pequeño retalillo de lo que parecía un recuerdo...    

 "Aquella herida tan grave, de la cual tardaba en curar –Ana Luna no se atrevió a unirle las grietas de la cabeza, que permanecieron abiertas, como ríos secos, a lo largo y ancho de la superficie craneal–, pareció recordarle que Tránsito, pese a lo triste y repulsivo de su forma actual, era su Guía Vital, la madre Mátrix, a quien no se debía tratar como un desecho industrial, sino todo lo contrario, con absoluto respeto, ya que era un deber elemental de una alumna Alfa sobreponerse a la repugnancia y resignarse ante las calamidades.
La muchacha acercó un cuenco metálico hasta el rostro cetrino de mejillas hondas de la máquina, levantó una cuchara de acero inoxidable repleta de leche y müesli, y se la introdujo en la boca, que mantenía semiabierta desde el principio. Cuando acabó de alimentarla, le limpió la comisura de los labios, le besó la frente y la arropó hasta el cuello".
Fragmento de la novela N.M, el origen. 


   Y mientras, Tránsito Roja destila amargura, pena y dolor a partes iguales. Cada vez que Catorce arranca una pieza a su protegida, ella se rompe un poco más, agoniza como una medusa: el cuerpo blando, tierno, resignada a cualquier fatalidad; como una dentellada, como un aplastamiento o una burla, varada en la orilla de una playa desierta del Mar Muerto. Tránsito recoge desde algún lugar de su hardware, una vivencia, la abraza, y en posición fetal, sobre una alfombra de arena fría color óxido, levanta la mano, y detiene un taxi con destino a la eternidad. Cierra los ojos entretenida en una escena que una vez, ella le contó que vivieron juntas.  
   
     –Lo siento, Luna, pero no puedo dejarte morir. Mi deber es protegerte.
–¡Pues si quieres protegerme, máquina estúpida, déjame ir!
–¡No!
–¿Qué? ¡Pero si yo no he hecho nada! ¡Suéltame, por favor! ¡A mí nadie me ha dado vela en este entierro! –repetí furiosa–. El problema lo deben de tener contigo...
     –¡Te equivocas, niña!
Pataleé desesperada. Pero lo único que conseguí fue hundirme cada vez más en tu anatomía robótica, atrapada, inmovilizada como un insecto ahogado en ámbar. Mientras, centenares de siniestros jinetes atravesaban a gran velocidad la plataforma D-45 de la terminal. Cuando ya los teníamos muy cerca, se transformaron y aparecieron enmallados, cubiertos con gruesas capas negras, preparados para la lucha como en un torneo medieval.
Yo seguía inmersa en tu perfumada anatomía interna, ahora abrumadoramente inmersa, husmeando, sumergida en posición fetal en tu útero materno. Podía respirar a través de ti, en un confortable saco artificial de tiernas paredes lechosas y cálido líquido amniótico, como un bebé en una corriente de aire purificadora. Yo era en ese momento el engendro de una máquina. Tus entrañas olían a confitura, a goma de nata, a nube dulce, a algodón de azúcar...
Fragmento de la novela N.M, el origen.


 - Te quiero, Lu.
 -Tránsito... Esto no puede acabar así... Perdoname. No supe    
valorarte, solo cuando te perdí...
- No digas nada... ¿Te duele?...
- No. 
- Cierra los ojos, mi sol, todo acabará pronto...
- Perdonam...
- ...
“La realidad es infinitamente diversa, escapa a las deducciones ingeniosas del pensamiento abstracto, no soporta la clasificación estrecha y exacta; la realidad tiende al fraccionamiento perpetuo, a la variedad infinita”.
                                                    
Fiódor Dostoyevski.

;-)  



sábado, 16 de junio de 2012

Nunca te dije que lo nuestro sería para siempre...

Catorce.
  - ¿Cómo te llamas, H.00?
  - H.00.
  - ¡Venga, ya! No, en serio, dime...
  - Catorce.
  -¿Catorce? ¿De qué me suena ese nombre?
  - Durante mucho tiempo te he estado siguiendo...para matarte.
  -¿Qué...?
(Siento una pequeña descarga).
  -Tranquila. Me reformatearon hace un par de años.
  -¿Quién?
  - No estoy autorizado para contestar a eso.
 (Registro índices de peligrosidad).
  -  Vale. Mejor me voy.
  (Me levanto de un salto del sofá)
  - ¿Es que te incomodo? ¿Te molesta la sinceridad, Lu 5?
  -  No es eso.
  -  Relájate. Ven aquí. Siéntate... A ver, cuéntame más de esa mujer, la escritora que vive en tu cabeza.
 (Vuelvo al sofá. La verdad es que necesito hablar con alguien).  
  - Recuerdo que esa mujer no puede vivir en el desorden y el caos; no soporta la calle repleta de los suyos, donde las voces se filtran en su cabeza hasta enfermarla, donde ve las ropas, el sudor y las bacterias acumularse sobre los cuerpos, donde unos a otros se miran de forma capciosa, donde los animales hacen sus necesidades en el mismo suelo, donde los peligros acechan bajo la bóveda del cielo, matan al mínimo descuido, y degradan la confianza, donde los espacios abiertos la estrangulan hasta asfixiarla. Por todo eso, ella nunca sale fuera. Lu García padece agorafobia...
  - ¿Cómo lo sabes?
  -¿Qué? ¡Ah! ¡Pues no lo se! 
  -Es muy raro...¿Te lo ha contado ella?
  - Ni idea.
  (Catorce me coge las manos y se las lleva al pecho. Es agradable sentir su fuerza).
  - ¿Me permitirías llegar hasta tu Hardware?
  -¡No! ¿Qué te has creído?
 (Desuno nuestro amarre). 

Lu 5
  - ¡No seas tonta! Podríamos averiguar que demonios le está pasando a tu programa. Está claro que en alguna parte hay una interferencia.
  - ¿Una interferencia? ¿Con quién?
  - Con una humana de la Tierra. Una mujer que vivió hace siglos.
  -¡Venga ya! 
Tu me dijiste en el coche que sospechabas...
  -Que podias tener orígenes humanos...
  - Sí.
  -¿Y, eso?
  -Bueno, es una larga historia.
  - Creo que me has traído hasta esta preciosa isla para contarme algo, ¿verdad, Catorce? 
  - Es verdad, sí.  
Mira, no debes tener miedo de mi. Soy ingeniero de la Corporación. En un par de horas, el misterio quedará resuelto.
Confía en mi...
(Catorce me coge en brazos, me lleva hasta la cama. Comienza a desmontarme despacio, pieza a pieza, muy lentamente, pierdo la percepción, ya no siento nada...nada de nada)... 


Mientras tanto, en algún lugar de la Tierra, Tránsito aúlla sangre bajo la luna llena...


Continuará...






¡Hasta mañana, Reader!



domingo, 10 de junio de 2012

Los Nueve Mundos que encontré en el cojín de tu cama.

Área de Servicio de la zona Portuaria de Murundo. Titán. 
   Asomada al balcón de este mundo singular color tinta, apostada en la mesilla bistro del área de servicio portuaria de Murundo, donde las máquinas solemos matar el tiempo a golpe de bytes, me pregunto que fue de ella, la tal Lu García.
  A veces, al mirar a través de estos ojos postizos de silicona y diamante, me parece ver pasar por delante la figura de alguien conocido. Entonces me asaltan las ganas de conversar.
  Recuerdo a los seres humanos, vagamente...
  
 "...Eran unos mamíferos bellísimos, de piel lisa y delicada, con muchos detalles, un garabato al que finalmente acabas convirtiendo en algo importante al perfilar, dibujar, ensombrecer y colorear.
Lo que más le gustaba de la anatomía humana eran los brazos, las manos y los dedos: delicadas y armoniosas ramitas cubiertas de suave terciopelo, como piel de melocotón, que desaparecen donde comienzan unas gruesas hojas cuadradas llamadas palmas. De ahí nacen unos bellos tentáculos articulados, y en cada tentáculo, suave y flexible como las algas del mar, se adhieren unas telillas transparentes llamadas uñas, que cubren el rostro a las delicadas puntas que quedan a la vista..."
(Fragmento extraido de la novela N.M, capítulo dedicado a Mercurio: Ione Curie)

  Según Tránsito, hace mil doscientos años dejé de ser humana. 
  Pero yo aun recuerdo cosas... (Cierro los ojos). Parece que todavía huelo el pueblo de L'Aldosa, después de una tormenta. Abro en par en par las fosas nasales y la nariz se afila como un escarpelo. Y respiro, ¡Dios, cómo aspiro!. Entonces asomo la cabeza entre las montañas verdes, de profundos valles bordados de pinos y abetos, donde el aire huele a tierra y la tierra insufla aire. 
  Si parece que estoy allí...(Abro los ojos. Suspiro).
  Es el bar de Murundo, en Titán. 
  Aquí tampoco nada es para siempre. En este mundo complejo, de circuitos fortuitos y máquinas iridiscentes, todo es perecedero. 


Murundo Bar. 
 - ¡Hombre, Lu! ¡Tú por aquí!
 - ¿Qué tal, Ricky 3?
 -  ¿Qué va a ser?
 -  Una coca-cola.
 -  ¡Hahaha! ¡Joder! Ya me dijo Tránsito que de vez en cuando te da por decir chorradas...
 -  Bueno, tengo la esperanza de despertar algún día y volver a vestir piel y huesos.
 -  ¿Y eso para qué?
 -  Para poder estremecerme. Echo de menos estremecerme.
 -  Estre...¿Qué?
 -  Se trata de sentir una repentina sacudida nerviosa, como un sobresalto en el ánimo...
 -  No se...Nunca he sentido eso.
 -  Ya lo supongo.
 -  Dicen que los humanos eran una raza inteligente y orgullosa, pero banal. Nuestros patronos del Planeta Celeste habían echado toda la carne al asador con esta forma de vida, pero resultaron más decepcionantes que los dinosaurios. No creo que fueses nunca humana, Lu. Sinceramente, no te imagino.
 -  A veces veo cosas. Lugares. Caras.
 -  ¡Bah! ¡Tonterías! Lo habrás soñado. Hay máquinas que sueñan. ¿Tu sueñas?
 -  Siempre. Sí.
 - Eres muy rarita, Lu. 
 Bueno, ¡va! ¿Qué te traigo?
  - Sucedáneo de coco y piña, por favor, Ricky.

  (El camarero se aleja ranqueando de la pierna izquierda. Comienza a llover. Los cristales de los amplios ventanales de la estación lloran lágrimas de alquitrán. Una máquina varón, atletica, modelo H.00, se acerca a la mesa).



  - ¿Puedo sentarme?
  -  Claro...
  - Qué tiempecito, ¿eh?
  - Qué más da...
  (La máquina me mira extrañada).
  -  ¿Qué modelo eres, chica?
  - Y yo que sé.
  - Tu no eres una androide de por aquí...
  
(Amarro mis ojos artificiales a los suyos. Me sujeto a ellos como a un colchón salvavidas. Suplico).
  
  - Bésame, por favor...
  - ¿Cómo?
  - ¿Querrías poner tus labios sobre mis labios? Por favor...
  -  Claro...¿Quieres que te bese?
  - ¡Sí! ¡Sí! ¿Sabes lo que es eso?
  -  A veces sueño cosas...
  -  ¿Tú, también H.00?
  -  Creo que hay algo, en algún lugar de mi inconsciente, pero no consigo llegar...
  -  A lo mejor, si nos tocamos...
  - Conseguiremos recordar...
  -  Quizás...

( Ahora, a la deriva, flotamos juntos en un mar de aguas negras, de orillas con puntillas de luto. Siento un amago de emoción. La máquina varón, se levanta precipitadamente).

 - ¡Ven conmigo!

(Me agarra de la muñeca y me arranca de la silla. Salimos afuera. Subimos a su coche. Abandono el puerto de Murundo, en Titán, a trescientos cincuenta kilómetros por hora, hacia un destino que desconozco, con una máquina que ni siquiera se cómo se llama. Supongo que eso es Emoción. Espero. Quiero sentir, estremecerme. No lo consigo. Ya se verá. Ahora él me mira. Yo le miro).

- ¿Lu?

- ¿Sí?
 - Te Quiero.
 

(Veo sus labios. Gruesos, carnosos, húmedos, tan auténticos...¡Me estremezco! ¡Síiiiii! ¡Ahora, Sí!)
 
- Vaya, no te emociones, querida, era solo una prueba...Sí, está claro...creo que tienes orígenes humanos...Te llevaré al lugar donde perteneces.

(Se ríe a carcajadas. Estoy decepcionada).
 

- ¿Qué sitio es ese?
 - Ya lo verás...Lo importante ahora es separarte de tu Guía Vital. Tu no tienes ni idea...

¡No debe encontrarte jamás!

(La máquina H.00 da un golpe de gas. Volamos. Salgo fuera del radio de control de Tránsito, mi Guía. ¿Hago bien? Dudo. Ahora es demasiado tarde). 


                                                 Pero, Lu, ¿Qué es lo que has hecho?

Continuará...





sábado, 9 de junio de 2012

Veinte formas de beber del botijo de la vida, sin atragantarse. Por Tránsito Roja.




1: Baila bajo la luz de la luna, en casa, solo o acompañado. Sirve Sinatra, Oasis o Chopin.
2: Báñate de vez en cuando. Regálate un poco de tiempo. 
3: Camina descalzo. El suelo no muerde.
4: Reflexiona, Medita. Hay otro mundo. Y esta en ti. Allí encontrarás todas las respuestas. 
5: Demuestra generosidad e Intenta siempre ponerte en lugar del otro. ¡La empatía Une! 
6: Parte de la idea de que eres INMORTAL. La muerte es solo un ciclo más. 
7: Viste con colores alegres. Eso cambiará tu estado de ánimo. Sirve una corbata, un jersey o una chaqueta.



8: Sonríe. Todo fluirá a tu favor. ¡Garantizado!
9: Levántate de la cama agradeciendo a Dios, a tu madre o a tu pareja. ¡Sé agradecido, siempre!  
10: Escribe, dibuja, comenta o comparte todo lo que te preocupa, lo que te oprime. ¡Nunca te lo comas solo!
11: Concedete privilegios de vez en cuando. Se pueden pagar a plazos. 
12: Participa en proyectos solidarios a la medida de tus posibilidades. ¡Es tan reconfortante!
13: ¡Pide ayuda!  Grita ¡HELP! Ni te imaginas las personas dispuestas a echarte una mano.
14: Mira a los ojos de tu interlocutor. Pon la oreja, escucha. Conoce a tus congéneres. 
15: El dinero ha de ser una necesidad, Nunca una finalidad. 
16: Renueva tu vestuario, lee nuevas historias, cambia de opinión: ¡sorpréndete a ti mismo! 
17: Observa las señales. Pululan como las mariposas. ¡Presta atención!



18: ¿Le has dicho, hoy, a esa persona especial, cuánto la amas? ¡No te olvides! y ¡Abraza, Estruja, Apretuja, Toca! ¡Hazte sentir!
19: Teatro, cine o parque de atracciones. Campo, playa o aventuras infinitas...¡VIVE junto a los tuyos!  
20: ¡Despierta al niño/a que dormita en ti: Mánchate de helado, corre con los brazos en cruz, colúmpiate, ríe a carcajadas, chapotea bajo la lluvia, amárrate a unos globos...
 ¡La Vida Te Quiereee!  





 Te lo dice una máquina que sabe de lo que habla. Espero que estos humildes consejillos no caigan en botijo roto. 
¡Te sorprenderá como cambia tu vida!

 Con todo cariño, tu amiga, Tránsito Roja.

  Feliz fin de semana.

domingo, 3 de junio de 2012

La piel que mudo.

Casa de Tránsito Roja. Región Polar Sur. Planeta Celeste.
Cuando se despertó, sin más ropa que un camisón plastificado y un brazalete de caucho con un código de barras, el mundo se le cayó encima. ¿El mundo? ¿Qué mundo?, se preguntó con una sonrisa cínica. Se incorporó despacio y una gruesa coleta de color castaño claro le atizó suavemente la espalda. Al recogerla sobre el hombro le asaltó una gran extrañeza el hecho de tener el cabello tan largo. Se preguntaba cuanto tiempo habría permanecido en aquella cama.
    Tránsito llegó a la habitación con una bandeja de zumos y frutas, en ese momento. La colocó sobre el regazo de su protegida, luego dio la vuelta a la cama y se sentó en un canto. 
    - Oye, Tránsito ¿Cuánto tiempo llevo aquí?
    - Llegamos anoche.
   - ¿Anoche? Tengo una extraña sensación...
   - ¡Tonterías tuyas! ¡Va, come! 
   - ¿Qué es esto?-preguntó Lu al observar la bandeja.
   - ¿No lo ves? Zumos y frutas-contestó la androide.
   - Yo solo veo pastillitas de colores.
   - Aquí es lo que hay.
   - ¿Y esto es comestible?
   - Claro. Son sucedáneos. Tienen las mismas propiedades que los alimentos a los que sustituyen. Venga, traga, no dispongo de todo el día.
  - Vale, vele...¡Pero esto acaba con el magnifico placer de los sabores, que lo sepas! Me acuerdo de lo que era morder una naranja dulce o dar un mordisco a una raja de sandía fresquita, o...
    - ¡Oye, que si lo que quieres es morirte de hambre por esa añoranza estúpida, me lo dices!
    - Tranquila...
    -  ¡No, tranquila, no! ¡Qué si tu prefieres que te devuelva a tu tiempo, y a tus problemas, me lo dices y ya!
    Lu, parecía no escucharla. Se limitó a reposar sus ojos vidriosos en los de Tránsito y se introdujo una tras otra las diminutas pastillas en la boca, mientras la miraba. Después se las pasó de un tragó. 
  En ese momento su apetito desapareció como por arte de magia.
     - Ya está. ¿Ves?     
     - Incluye también la ingesta de líquidos. ¡Así que ya estás lista!
     La máquina le recogió del regazo la bandeja y se alejó hacia la puerta. La hoja de metal se deslizó con un zumbido suave. Pero antes de cruzar el umbral, la escritora reclamó su atención desde el centro de una impresionante cama redonda.


         - ¡Tránsito! ¿Dónde estamos?
     - Donde tú querias.
     - ¿Y eso por donde queda?
     - En el hemisferio No Dominante. 
     - Estoy en tu casa, ¿verdad?
     - Verdad, es.
     - ¿Y aquí no tendré miedo a los espacios abiertos?
     - No. Imposible.
     - ¿Cómo estás tan segura?
     - Bueno, si estuvieras frente a un espejo, te darías cuenta que ya no eres la misma. 
     - ¿Qué? 
     Lu se palpa la cara y no se reconoce. Esta le parece algo más pequeña y comprimida.
     Tránsito se ríe. 
     - Lu, nuestra misión ya ha terminado. Se acabó el juego. Así que relájate, estamos fuera del Matrix. 
     - ¿Fuera? ¿Qué quieres decir?
     -  Para llegar hasta aquí ya has mudado unas siete veces.
     - ¿Mudar? ¿Te refieres al cuerpo?
     - ¡No me seas simple! ¡Me refiero a los multiversos de la realidad! En esta vida, dos fallas más allá de tu mundo, tú ya eres otra, tienes otros objetivos y otras aficiones, otro carácter, otra vida...¿De verdad no te acuerdas? 
   
  Lu volvió a palparse el rostro y Tránsito aprovechó para desaparecer rápidamente. Quería evitar que su compañera le siguiera interrogando. 
Lu ahora estaba sola, aturdida e impresionada. Sin acabar de creer todas aquellas falacias. Sin embargo, negros pensamientos se acumularon como nubarrones en el cielo de su razón, cuando tocó con la punta de los dedos el lóbulo de su oreja: la piel era suave y aterciopelada, casi animal. Se llevó después movida por la curiosidad la mano a la boca y el terror apareció para engullirla con sus negras fauces. A pesar del miedo profundo que sintió, no se inmutó. Permaneció, durante largos minutos aceptando la nueva realidad. Bien pensado, lo que estaba ocurriendo, era lo mejor que le podía pasar. 
Ahora estaba dispuesta a aceptar como venían las cosas.
¡Qué tiemblen todos los mundos!-gritó entre carcajadas.
    Saltó al suelo desde la cama. Su perspectiva había cambiado. También su percepción del espacio y su cuerpo, ese cuerpo animal y monstruoso.  
¡Ahora sí! ¡Este era su tiempo! ¡Este era su momento! 
En su retina aun conservaba el destello del guiño que le había regalado la máquina antes de partir: un chorro de luz dorado como el oro líquido, deslumbrante como la verdad y espeso como su futuro inmediato.
  
P.D ¿Y tu, Reader? ¿En quién te convertirás dos fallas más allá de la realidad? ;) 

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