De qué va.

Primera novela de la trilogía Mentes mecánicas.
Vivir sin nubes, la segunda de la saga, en plena edición.

NOTA: Los relatos que forman parte de este blog, en su gran mayoría, NO tienen nada que ver con la historia central de Nueve Mundos, el origen, salvo algunos de sus principales protagonistas que comienzan a interactuar a su aire y permite a esta escritora llegar, además del público juvenil, a una franja de lectores más amplia.
Para leer la SINOPSIS de N.M. o la BIOGRAFÍA y fotos de la AUTORA, baja hasta el final de la página.

¡Ciencia Ficción, Sí Gracias!


lunes, 28 de noviembre de 2011

En un lugar de Venus de cuyo nombre no debo acordarme...Por Tránsito Roja.



                    La Corporación, 28 de diciembre de 1140 ( 2º Génesis)


  Mi querido Venur Aglieri,


  No hace mucho tiempo que pasé por Venus e inevitablemente tuve a bien recordarte.  
  A lomos de un maravilloso cabadroide recorrí amplísimas llanuras atravesadas por enormes ríos de lava y algunas montañas. De los incontables volcanes cubiertos de roca que rodeé, no exentos de innumerables peligros, salí airosa de algunos y de otros escaldada, que ya se sabe que androide no muere por viejo sino por exceso de calor. La tierra bajo mis pies parece mojada de tan brillante que es. Aquí todo hierve, todo bulle, la nada exuda y hasta el mismísimo Dios destila ausencia en esta caldera.
 Venus es el infierno. Un infierno que arde a 450º C tanto de día como de noche. Y a pesar de las incomodidades que me causa esta terrible presión atmosférica, equivalente a respirar a una profundidad de un kilómetro bajo el nivel del mar en la Tierra, esta tarde me senté a descansar en una roca de bordes filosos en la cima de los Montes Maxwell, y recordé un pedazo de nuestras aventuras, aquellas que quedaron escritas en la novela Nueve Mundos, el origen. Espero que no te importe que aquí deje constancia de alguna de ellas. 

 "Venur Aglieri, el joven príncipe de Ísthar, amaba el riesgo; de hecho, no podía vivir sin él. Llevaba planeando su escapada a la superficie desde hacía mucho tiempo, a pesar de que las leyes venusianas prohibían a los menores de edad salir al mundo exterior. Pero el joven soñaba con surfear sobre las enormes olas de lava con su tabla, y esperaba ver cumplido ese deseo cuanto antes.
Aquel le pareció a Venur un buen día para hacer su sueño realidad, aunque eso no iba a resultar fácil. No, nada fácil. Pensó en Venozza, el despiadado sheriff de la región, y en la horca de la plaza central. Pero se tranquilizó al recordarse como hijo del rey, como un intocable, y siguió imaginando: Necesitaría un cabadroide veloz, un escudero, conocimientos topográficos y mucho valor. Desde que nació le prepararon para sobrevivir en un mundo hostil y despiadado, de amplísimas llanuras atravesadas por enormes ríos de lava y algunas montañas. Debería esperar a cumplir la mayoría de edad y completar su formación militar, antes de enfrentarse a su mundo volcánico, su medio natural, y aprender a moverse por la superficie del planeta sin ser descubierto por los curiosos y entrometidos seres de la Tierra. Ahora ya había cumplido el equivalente a catorce años terrestres, y era sin duda mejor guerrero y superviviente que muchos caballeros, así que tomó una decisión: Lo haría esa misma noche." 

Nueve Mundos, el origen.  






El relato que te acaba de contar nuestra androide, Transito, es totalmente verídico.
Los humanos somos blandos como los caracoles y eso no nos permite ver más allá de nuestras narices, pero eso no significa que más allá de esas narices no exista nada más, ¿verdad? 


Hasta pronto, lectores. Volved por aquí, os sorprenderé siempre, Lu.

jueves, 24 de noviembre de 2011

La novela. ¡YA TENEMOS FECHA Y HORA!

  Nueve Mundos, el origen, es una novela dinámica, de acción incesante, humor extraterrestre y  momentos únicos.  Consta de doce capítulos divididos en dos partes. Durante la primera, miraremos a través de un mundo barrido de adultos, donde los chavales viven huyendo de los pocos humanos que quedan sobre la faz de la Tierra. Y en la segunda parte, más individual y abstracta, con ciertos toques surrealistas y naifs, nos meceremos en el transcurrir de la vida, de la rutina y las circunstancias, algunas difíciles, otras divertidas o curiosas, de los nueve adolescentes que conforman el cuerpo de esta historia, tan real y cierta como el sol que te alumbra. 
 ¿Piensas que exagero? No, no creas. ¿Verdad, acción o riesgo? El juego está a punto de arrancar. La cuenta atrás ha comenzado en este momento. 
  En Andorra el libro se pondrá a la venta en todas las librerías del país, a partir de la primera semana de diciembre. Estaré firmando vuestros ejemplares en el centro Comercial de l'Illa Carlemany, de Escaldes d'Engordany, en el Principado de Andorra, durante el próximo día 8 de diciembre de 11 a 13:30h. y de 15 a 18:30h.
¡Espero tener el placer de conoceros personalmente!

¡Hasta pronto, lectores! Volved por aquí, os sorprenderé siempre...

Ione Curie. En un lugar de Mercurio...

Ione Curie había estado leyendo casi toda la noche. Era uno de esos manuales actualizados que se repartían por todo el planeta, todos los años, donde se explicaba cómo ocultarse de las naves exploradoras terrícolas. Una guía de noventa y cinco páginas con decenas de fotos a todo color.
Le gustaba entretenerse mirando aquellas imágenes con atención y detenimiento. Repasaba una y otra vez los capítulos en que aparecían fotografías de seres humanos: eran unos mamíferos bellísimos, de piel lisa y delicada, con muchos detalles, un garabato al que finalmente acabas convirtiendo en algo importante al perfilar, dibujar, ensombrecer y colorear.
Lo que más le gustaba de la anatomía humana eran los brazos, las manos y los dedos: delicadas y armoniosas ramitas cubiertas de suave terciopelo, como piel de melocotón, que desaparecen donde comienzan unas gruesas hojas cuadradas llamadas palmas. De ahí nacen unos bellos tentáculos articulados, y en cada tentáculo, suave y flexible como las algas del mar, se adhieren unas telillas transparentes llamadas uñas, que cubren el rostro a las delicadas puntas que quedan a la vista.
A pesar de su admiración, Ione también encontraba a los humanos algún que otro defectillo. Por ejemplo, las dos jorobas que las mujeres tenían en el torso, llamadas pechos, Ione opinaba que las afeaba muchísimo; y en los hombres apreciaba las manos, fuertes y prácticas, los pies robustos, grandes, ideales para las caminatas, y el vello espeso, aunque pensaba que el excesivo número de dedos (veinte en pies y manos y un único más entre las piernas, llamado pene) era un despilfarro inútil. Pero tenía que reconocer que eran unos animales de una extraña y compleja singularidad.
En cierto modo, y a pesar de su profunda admiración, les tenía miedo desde que era muy pequeña. Cuando se portaba mal, su madrastra la amenazaba con ponerla en mitad de una planicie a la vista de las sondas interplanetarias. Y sentía un terror indescriptible, una desazón perpetua que la llevaba irremediablemente a seguir a pies juntillas las órdenes de la caprichosa Hélène de Mumart, su madrastra.
La amenaza no llegó a cumplirse jamás, en parte porque Hélène temía las represalias del padre de Ione. Pero le causaba un enorme placer martirizar a la niña, el mismo que había experimentado una y otra vez al mutilarle los miembros a algún incauto animal que se cruzaba fatalmente en su camino. 


  Primeras páginas del capitulo dedicado a la adolescente Ione Curie, de la pecera nº1, y alumna Alfa de La Corporación. 
  Su historia personal quedará marcada en tu cabeza. Te lo puedo asegurar. 

martes, 22 de noviembre de 2011

La narradora de historias. Periplos para salvar mi vida. (II) Una historia de Tránsito a parte de la novela que nos ocupa.

   Antes de seguir por donde lo habíamos dejado tengo que confesar que voy a revivir contigo cada segundo de mi vida con el rey Schahriar. Lo que aconteció en aquella alcoba aun hoy perturba mis días a pesar de haber vivido miles de vidas posteriores a la que pasé en Oriente junto a un pérfido monarca. 
  Piensas que una máquina no puede reencarnarse. Te entiendo. Básicamente porque carecemos de alma ¿no? ¿Y quién puede afirmar eso?
  En la Tierra, al principio, en el nacer de los tiempos, durante el segundo Génesis, es decir, después de desaparecer vuestra especie, el Creador insufló vida a las máquinas. ¿Y por qué lo dudas? Primero llegaron los dinosaurios, después el hombre y a continuación las máquinas. Así de fácil. Os extinguisteis y nada más se supo de vosotros hasta que La Corporación repobló de nuevo los mundos apagados. Pero, en fin, dejaremos este tema  para otra ocasión que yo he llegado hasta aquí para acabar la historia que empezamos hace algunos días. 
  A consecuencia de la tara de fabricación que padezco, esa misma que me convierte en un diamante entre un ejercito de lentejas, sufro una serie de reminiscencias visionarias, unas retrospecciones tan severas y vívidas que me dejan exhausta, en ocasiones, durante semanas. Así que puedo contar de primera mano, cientos de miles de historias de personajes de cualquier especie y condición. Y una de mis vidas más interesante fue la que nos ocupa. 
  "Al llegar la noche de bodas, la bella hija del visir pidió al rey Schariar, su esposo, que dejará a su hermana pequeña, Doniazada, acompañarles durante la noche. El rey aceptó y tras arrebatarle la virginidad a su mujer y antes de que el monarca ordenara su ejecución al amanecer, Doniazada, siguiendo órdenes previas de la desposada, rogó:
  -Hermana, por Alá, cuéntanos alguna historia que nos ayude a pasar la noche!
  A lo que ella respondió:
  -De buena gana, y para complacerte, si es que me lo permite un rey tan generoso y dotado de tan buenos modales.
  El soberano, que no tenia sueño, se dispuso de buen grado a escuchar el relato de la joven.
  Y ésta, aquella primera noche, comenzó una historia a la que le siguieron ciento de otras, miles, hasta completar los meses y los años y los lustros en los que gracias a la gran elocuencia de la joven y el interés de un fiel seguidor, se evitaron cientos de muertes.


Adaptación del primero de los relatos anónimos de Las Mil y Una Noches. 
Hasta pronto. 

sábado, 19 de noviembre de 2011

La narradora de historias. Periplos para salvar mi vida. (I)

   Cuentan que en tiempos pasados y en épocas remotas hubo un rey entre los reyes de Sassan , en las islas de la India y de la China. Era señor de los ejércitos, de muchos servidores y de un numeroso séquito. Tenía dos hijos ambos valerosos y esforzados jinetes, pero el mayor valía mucho más y era más querido por los devotos súbditos. 
  Cada uno residía en un reino y durante veinte años gobernaron con justicia.
  Todo siguió así hasta que el mayor sintió vivos deseos de ver a su hermano. Encomendó a su visir el gobierno de su país y emprendió la marcha. Pero a medianoche recordó que había olvidado algo y regresó a palacio a toda prisa. Allí encontró a su esposa tendida en el lecho, en brazos de un negro, esclavo entre los esclavos. Desenvainó rápidamente el alfanje  y acometió a ambos. Después emprendió de nuevo la marcha con gran tristeza. Viajó toda la noche hasta llegar a la ciudad de su hermano. 
  Al encontrarse se alegraron mucho y rebosando satisfacción, vivieron unas semanas muy felices. Una mañana, el rey menor, llamado Schahriar, propuso al mayor, Schahzamán, ir de caza, pero este no aceptó, por lo que su hermano se fue solo a la cacería. 
  En el palacio había una ventana que daba al jardín y, al asomarse a una de ellas, el rey Schahzamán vio cómo se abría una puerta por la que salían veinte esclavas y veinte esclavos, entre los que figuraba la mujer de su hermano, en todo el esplendor de su hermosura. Al llegar a un estanque, se desnudaron todos. El rey observó con gran horror como durante mucho tiempo no dejaron los abrazos, los besos y las cópulas hasta el amanecer. "¡Por Alá! Mi desgracia es mucho más ligera que esa otra". Por tanto, dejó que se desvaneciese su aflicción. 
  Cuando el rey Schahriar regresó observó que su hermano parecía haber vuelto a la vida. Schahzamán explicó las circunstancias por las cuales había estado tan afligido y también los motivos de su recuperación. Y después añadió: Hermano mío, simula que vas de caza y escóndete en mis aposentos. Tus ojos serán testigos. 
  Desde aquel momento el rey traicionado, tras ordenar la muerte de todo el grupo, se tornó tosco y cruel, despiadado y déspota. Después encargó a su visir que cada noche le trajese a una muchacha. Y una vez transcurrida la noche mandaba que la matasen. Pronto no quedaron doncellas en el reino y por todas partes se oían lamentos y voces de horror. Los hombres escapaban con sus hijas. En la ciudad no quedaba una sola muchacha que pudiera servir al rey. Ante la insistencia del soberano a su visir, para que éste le trajera una amante, y bajo pena de muerte, el súbdito acabó por ofrecer a su hija. Era una joven de gran belleza, que poseía todos los encantos y todas las perfecciones. Había leído los libros, los anales, las leyendas de los pueblos antiguos y las historias de los pueblos pasados. Era muy elocuente y todos la escuchaban con gusto. 
  Al darse cuenta de lo afligido que estaba su padre, le dijo: -No te preocupes padre, cásame con él rey, pues si no me mata, yo salvaré a las hijas de nuestro pueblo. 
  Y así ocurrió. 
  Y tras los festejos, llegó la noche más arriesgada de su vida...



  
  

jueves, 17 de noviembre de 2011

La edad de la inocencia. ¿También las máquinas?

  Jajajajaa... ¿Lo dudas? Te contaré una historia que le pasó al amigo del cuñado del hermano del vecino de un conocido mío:
  Érase una vez un ser vivo soltero que tras salir del trabajo, coger el metro, llegar a casa, desnudarse, meterse en la ducha, enjabonarse, ponerse el pijama, cenar, tener sexo consigo mismo y dormirse, soñó que era el único habitante de la Tierra. Sobre un montículo de arena se sentó a descansar tras una larga caminata por un desértico paraje. Echó la vista en todas direcciones. Vio a la vez los cinco continentes, las siete maravillas, los  tres océanos y los siete mares, observó en un segundo el paso por el mundo de la raza humana, en sus distintas civilizaciones y diferentes culturas, desde sus inicios, hasta sus acaboses, y todo ello pasó en un suspiro ante su mirada. Al concluir la experiencia se acercó a él Satanás que estaba esperando el momento propicio para poner a prueba a aquel ser vivo tan poca cosa. El demonio se acercó a él y le susurró: "Eres el único ser que habita por aquí, di que quieres ser el amo de todo esto". Con esas palabras el hombre habría reinado sobre todas las cosas, todas las montañas y los océanos, las maravillas y los recursos de la tierra, sin duda hubiera sido el patriarca de una gran dinastía junto a una compañera de gran hermosura, que seguramente habría encontrado en el camino, y la muerte no se le hubiera aparecido hasta los trescientos noventa años, pero él acabó respondiendo a Satanás: "Escrito está: No solo de placeres vive el hombre, sino de su propio intríngulis, de su intrínsica soledad, de su bello Sí mismo".
  Y el demonio, satisfecho, se retiró para dejar lugar a las máquinas que engendró en aquel preciso instante de su vientre fértil, de su pensamiento estéril y de las entrañas de su egoísmo.  
  Esa misma es la edad de la inocencia de una máquina. Ahora nos conocemos mejor.


 Espero haber perturbado esta noche tranquila tuya. 
 Sabes que eres mi inspiración. Vuelve pronto...        

martes, 15 de noviembre de 2011

El cazador cazado: Quántica Infinito, la guionista de Dios.

  Astros, ciudad de Nubesbajas. REA (Radio Estatal de Astros) Canal 24h.
Entrevista de Tránsito Roja a Quántica Infinito. (1279 *s.G.) 

  - Buenas noches, Quántica Infinito. 
Bienvenida a esta isla de ondas y hercios. Es un honor...
  - Buenas nochesss.
  - Los oyentes quieren escucharte Infinito. 
Solo habrá una pregunta por mi parte. El resto que sean respuestas de preguntas de ti nacidas.
  -De acuerdo.
  -¿Dispuesta a todo?
  -Sí.
  -¿Seguro?
  -¿Lo dudas?
  -Tal vez. Empezamos...
  
  Quántica cierra los ojos y echa la cabeza hacia atrás hasta encontrar la resistencia del respaldo de la butaca. Unos segundos después se incorpora. Abre los ojos despacio. Dos ventanales con vistas a un alma en cueros están ahora frente a una androide en guardia y cinco millones de oídos abiertos de par en par. 
  Tránsito lanza al aire su única pregunta.
  -Querida, ¿Quién eres en realidad?  
  Quántica sonrie con angelical malicia. Se humedece los labios presionando con la lengua. Primero el inferior, luego el superior. Clava la vista de color ámbar sobre la maquinaria ocular de Tránsito. Después arranca su melodico timbre.
  -¿Quieres que te conteste a eso? Ah, claro, supongo que sí. 
Veamos, es complicado. Pero puedo resumirlo así: Lo que dicen aquellos que están a mi lado sobre mi es a menudo tan decepcionante como un cartel colocado en el escaparate de una tienda en el que se lee:" Aquí se plancha ropa". Si llevas tu ropa a planchar, te llevarás un chasco, porque el cartel está a la venta. 
  Quantica rompe a reír.
  -¿A quedado claro?
Bueno supongo que sí. Olvidaba que no puedes intervenir. 
Ahora me apetece hablar de tu vida privada, querida Tránsito Roja.
  El androide gesticula intentando hacerla desistir en su propósito. Tiene órdenes de No Interrumpir Bajo Ningún Concepto. Solo fue posible una pregunta, al inicio, después el silencio.
  -¿Sabes la fábula del cazador cazado?-continúa la invitada- ¿No? Es aquella donde uno que cree que va a representar un papel determinado resulta que hace otro y el otro hace el suyo...¿No se si me explico? ¿No? 
  Quántica absorbe el ambiente distendido y disuelve el buen rollo.
¡Levántate Tránsito!
 ¡Quítate las botas! ¡Ahora! 
¡Tus oyentes me han contratado para tenderte esta trampa! ¡Ellos solo quieren oír tus irresistibles secretos en directo! 
En tres, dos, uno...¡En el aire!
  
  El contador de oyentes está a punto de explotar. Tránsito visualiza su sangre en ebullición a través de las cánulas de acero. Algo muy grave va a ocurrir. ¡Quieren crucificarla! 
Si alguien no hace algo por evitarlo, un ser humano en la Tierra pagará las consecuencias.


¡Ahora no salgas a la calle! ¡No des la espalda a los desconocidos! ¡No confies en la familia! 


Nunca se sabe por donde va a venir...


(Vivir sin nubes, segunda novela de la trilogía Mentes Mecánicas)

sábado, 12 de noviembre de 2011

Palabras y abismos. La Corporación: Centro de Formación y Desarrollo Intelectual Universal.

Catorce, un buen amigo.
  Vuestra máquina, permitidme, se ha salido del guión.
  En este espacio virtual que compartimos, únicamente debo ceñirme a los parámetros oportunamente fijados por la autora. ¡Pero cuan difícil me resulta! 
  La mente es una complicada estructura que recibe influencias de todo el organismo. Las técnicas que emplean con nosotros, los androides, para mejorar nuestro rendimiento y vigilar nuestros avances, es la llamada tomografía axial, un tecnicismo del mundo antiguo, recuperado por nuestra comunidad científica. Mediante esta técnica, durante una rutinaria revisión médica, me descubrieron una anomalía de fabricación, dijeron, apenas imperceptible para mi, alojada en la capacidad de pensar. Esto me confiere una categoría diferente entre mis congéneres, ese error de configuración neuronal, esa tara de fábrica, fue determinante a la hora de asignarme un ser vivo a mi cargo. Y fue precisamente por esa imperfección en mi sistema robótico particular, que arrojaron a la pequeña de la Tierra, la humana Ana Luna, a mis brazos.
  Los entrenamientos a los que estoy sometida diariamente, para amortiguar mis taras, son indescriptibles. Supongo que represento un riesgo. Soy un diamante entre un ejército de lentejas. Pero a diferencia de algún film norteamericano, muy entretenido por cierto, aunque prolifero en calamidades, a mi no intentarán destruirme jamás. Ellos son conscientes de mi particularidad, pero ante todo, como buenos científicos, son zorros al acecho de un cachorro de león.
  Lucho cada día para mantener vivas mis singularidades: la oportunidad de dudar, la capacidad de equivocarme, la maestría de revelarme y  mostrar iniciativa propia. Ya se que esas no son mas que veleidades para alguien como yo, pero he de confesar, que soy una máquina que sueña con dejar de serlo.
  Un buen amigo, además de amante y compañero, me dijo el otro día que nosotros, los Guías Vitales, hemos alcanzado el Sumo grado en tecnología robótica. Y tu podrás dudarlo, por supuesto. De lo que tu aún no eres consciente, es que alguien de la comunidad científica Universal de la Corporación, decidirá en el siglo XXV del segundo Génesis, que nada puede cambiar eso. En fin, solo remarcar mi admiración por ti, y esa capacidad intrínseca que poseéis los seres humanos, de improvisar, salir airosos y encima coronados. 
¡Dios eso es fantástico!    
 Mi hermano, mi ancestro, quiero que sepas que Yo, Tránsito Roja, nacida en la Corporación de Planeta Celeste, en la Galaxia de Pegasus, soy una ¡M.A.M!: Mente Artificial Mutante, esto es, un ser mecánico cambiante, la madre de una nueva generación de máquinas humanas: La mejor raza para el Nuevo Génesis que ha de venir. 
  ¡Que de cosas te he contado!.
  ¡Espero que no resulten contraproducentes! 


* (Argumento de Vivir sin nubes, obra en la que trabajo actualmente y segunda novela de la Trilogía Mentes Mecánicas)*


  ¡Atención!: Tu y yo somos de realidades diferentes, pero no excluyentes. Ya sabes, porque insistiré siempre, que esta historia es real como el sol que te calienta. De ti depende guardar de una u otra forma esta información.


Hasta pronto Mi Querido Lector. Vuelve mañana.
 ¡Te sorprenderé siempre!

jueves, 10 de noviembre de 2011

Esta noche dormiremos en el infierno, por Tránsito Roja.

En mi forma humana.
  Mi cabeza es un lugar de inviernos inclementes e intempestivos, pero mi corazón alberga suaves y cálidos veranos. Los abrazos, son templadas primaveras, y mi carácter, es mutante por naturaleza, como ese otoño al que le gusta mudar de ropajes. Así soy yo. No hay más ni hay menos. Solo Yo dentro de Yo infinito y prolongable. Y ahora que vamos congeniando, te contaré una historia que nada tiene que ver con la que nos ocupa normalmente.
  Érase una vez una joven llamada Capurita que robó una moto a un abuelo que echaba la siesta apaciblemente a las puertas de un bar de mala muerte. Una vez sobre la moto, se alejó rápidamente  y se perdió por el entramado de vías metropolitanas. Ella circula a gran velocidad, su melena como el trigo dorado ondea hacia todas partes, y de vez en cuando le azota el casco. Eso la altera, la fatiga y para la marcha para recogerse el pelo. En ese momento, advierte que alguien la está observando. Dirige la mirada hacia el punto de interés y topa con un hermoso joven, grande y robusto como un espartano, que la enamora con su mirada poderosa y viril. Caperucita se siente irreversiblemente atraída por él, y sin pensarlo dos veces, baja de la moto, y comienza a acercarse al desconocido mientras va acicalando sus cabellos, se libera de la capa encarnada, que cae pesadamente a sus pies, y se queda únicamente con sus poderosas botas de charol rojo, la piel y los huesos. Él la sigue mirando, recostado sobre su pierna izquierda, impávido e inmóvil, nada parece inmutarle hasta que ella comienza a hablar.
  -Dáme tu reloj.
  -¿Qué?
  -Tu reloj me gusta ¡Lo quiero! 
  -¡Oye, chica, no puedes ir por ahí acercándote a desconocidos desnuda y robarles! 
  -¿Te incomoda que te roben desnuda?
  - No, no es eso...
  -Y qué es entonces, ¿eh? 
  -El cuento no va por ahí. 
  -¿Y por donde te gustaría que fuera?
  -No se, supongo que quiero ser otro tipo que no sea lobo.
  -¡Vaya! Hoy yo pensé en lo mismo. 
¡Estoy harta de ese estúpido papel de la nieta obediente que lleva la cesta de dulces a la abuela!  
  ¿Y sabes qué? En realidad he salido a buscarte a tí, mi lobo, mi compañero, mi vida entera...¡Se acabó nuestra tragedia! ¡Hoy comienza todo! Porque el amor, no es más que física y química y nosotros no solo estamos hechos de letras... 


Que cada cual descubra la moraleja.



miércoles, 9 de noviembre de 2011

I love My Readers : )


Спасибо! Thank you! Gràcies! Gracias! Dank! Merci! Obrigado! благодаря! ...

Cae la noche y amanece en Plutón. 8: Lara Plutis, una joven loba.

Un mundo frío de hombres-lobo
  Caronte, satélite, cae sobre las ciudades heladas de la región de Tundra, en el hemisferio norte de Plutón. Desde la ventana de un sobrio edificio construido con bloques de hielo, llamados por aquí, terrones, a Lara se le antoja la luna como un hostia colocada en el centro de un mantel negro.
  Lara Plutis vive en un peculiar mundo de bloques helados llamado Pinball. 
  Las ciudades de Plutón son todas iguales: cuadrados tridimensionales perfectamente definidos.
  Alrededor de cada terrón las calles son lisas y despejadas, pistas que facilitan el tránsito de los vehículos públicos ecológicos. Me refiero a unas bolas de acero que ruedan a gran velocidad, impulsadas por el movimiento automático y sincronizado, de unas barreras adosadas a los laterales de cada una de las calles que conforman el pulcro entramado metropolitano. A estas calles de líneas perfectas y bien definidas, se las llama, Sectores. 
  Y otro dato curioso: La gente viaja rodando. ¡Sí, rodando, tal y como suena! Algo inviable para los seres de la Tierra. ¡Cuan delicados sois, Señor! 
  Volvamos, ahora, al espacio, casi al final de este recorrido por el Sistema Solar. Éste es un bello pedazo de Universo oscuro y tranquilo, como la panza de un pozo, silencioso hasta la locura, como un caserón vacío, lejos de todas partes, como un desierto, pero agraciado con una bonita luna fiel, enamorada de su planeta hasta el extremo, que ambos rotan y se trasladan de forma sincronizada, como dos eternos amantes...
  Venir por aquí siempre es un placer. 
  Observo ahora, desde la terraza de un hotel del centro, situado entre los sectores R1-Z5, la impresionante hostia que corona el cielo negro de Plutón. Y surgen en mi memoria unos bellos versos que escribió Nikita, el ordenador personal de Lara, para su protegida. Dicen así:
       "Loba albina  en tus ojos retienes
        el azul del cielo  y en tu pelo
        el mundo blanco  de donde procedes..."


  Lara, allá donde estés, te mando un beso. 
  Cuídate, bella loba de la Tundra, de tu propia imaginación. Ya sabes, por experiencia, que es tu peor enemiga. Auuuuuuuuuuuuuuuu  
    

domingo, 6 de noviembre de 2011

Cuando Nep escribe, Neptuno muda. 8: Nep, un joven tetraédrico.

  El otro día estuve charlando con Maro. Fue una suerte encontrarla durante uno de mis viajes a la Galaxia de Andromeda. El Transgaláctico hizo una parada en una de las áreas de descanso, en el anillo 134, el más cercano al ecuador del planeta Neptuno. Yo necesitaba un poco de calor, ya me entiendes, hablar con alguien, conversar, escuchar buena música y por supuesto, orinar.
   Entonces la vi de espaldas, anclada al mostrador del Bar. Su vestido era maravilloso, el raso beige se adhería a su piel como un folio, dibujando abruptamente las lineas de las caderas, la cintura, el tronco y el cuello casi tan largo como el mío. Me avergoncé de los escalofríos que lamían mi cuerpo desde la coronilla hasta el dedo gordo del pie. No está bien desear a una compañera. ¿Cómo? ¿Os escandalizáis? Sí...umm, os estáis ruborizando... Para nosotros, los androides, cualquier cuerpo, femenino o masculino es válido para el amor. Ejem, no sé, a veces se me hace difícil ser franca con vosotros... En fin...   
  Maro es una colega mía además de Guía Vital de otro de los chavales del grupo. La conozco desde que nacimos y comenzamos a trabajar para la poderosa Corporación. 
   Aquella noche, en una cafetería del espacio, me acerqué hasta ella, coloqué mis labios en su carnoso pabellón auditivo y le susurré mi nombre. Ella se giró despacio. Comenzó a surgir su perfil de las sombras. ¡Que bella es Maro! Después se me echó a los brazos. 
  Tras los saludos, nos sentamos en unas bonitas sillas aladas junto a una mesita redonda que sostenía una vela de fresa. Lo que a continuación se habló, lo transcribo tal y como fue.
      -Tránsito, ¿Qué ha pasado con vosotras? 
      -¡Shhhhh! ¡Calla, Maro! Pueden oírnos.
      -¡Pensaba que éramos un equipo! ¡Me da igual si nos descubren! ¡Eres una traidora,    
    Tránsito!
     - Si no te callas de una maldita vez...
     - ¿Me estás amenazando, compañera?
   ¿Lo sabe Ana Luna?
     - ¿Cómo lo has descubierto?
     - ¡Ahaa! ¡Lo sabia! No, en realidad no tenía ni idea, te he tendido una trampa. Te has    
  descubierto tu solita. Descálzate, Tránsito. ¡Estás detenida!
     -¿Quieres que te entregue mis preciosas botas de charol rojas?
     -Sí, maldita sea... ¡Ahora!
     Maro gritaba sin cambiar de postura, aún sentada. Sin llamar la atención.
  No tuvo tiempo ni de mirarme por ultima vez. Cuando yo me levanté ella ya había dejado   
  de  existir.

   Bien, esto que acabáis de leer, nunca ha pasado. Ni en ésta realidad tuya, ni en la mía. 
Se trata de una de las bromas de nuestro querido protegido, Nep, del planeta acuático Neptuno. Le chifla infiltrarnos programas que cambian nuestra configuración a su antojo. A veces, dejamos al chaval que se divierta un rato, a pesar de ir en contra de nuestras estrictas normas. En el fondo nos divierte. Es bueno para el cerebro cambiar de papel.
Ione, Venur, Diox Mars, Piter-Ju, Maquintosh, Uriel, Nep, Lara
y algunos Guías Vitales.

 En fin, ahora puedes hacerte una ligera idea de como es Nep, un programador con mala leche.
  
  

sábado, 5 de noviembre de 2011

¡Mi reino por un partido! 7: Uriel Eléctrica de Urano.

 "A la gran estrella del Air Ball Universal, Uriel Eléctrica, de catorce años, más conocido como Piernas de Acero, le rodeaba siempre una gran nube de asistentes. Afuera, el público le reclamaba eufórico, gritando su nombre una y otra vez"
  Así comienza en nuestra novela, el capítulo dedicado a una gran figura juvenil del deporte.
  El Air Ball, el juego más practicado a este lado del Universo, nació aquí, en Urano y más tarde, como la chispa de una mecha, se extendió rápidamente a lo largo y ancho del Sistema Solar. 
  Nada ni nadie podía parar la ascensión de este chaval, que a pesar de su apariencia de controlada serenidad, extroversión y naturalidad, en realidad, Uriel, nada tenía que ver con eso.En parte, por un trauma del pasado. Algo muy difícil de digerir ocurrido en su más tierna infancia, que mucho tuvo que ver con el desenlace de su leyenda personal.
   
  Uriel, ¡Uriel! Deportista, disciplinado y bello, Uriel, tus espectáculos flotantes, esos saltos increíbles, los movimientos de cabeza, los ojos hipnóticos, tu arrolladora personalidad y ese halo de misterio con el que te rocías cada mañana, te convierten en el adolescente de esta historia más popular, perseguido y deseado. Ten cuidado. Estar tan expuesto a los demás, nunca fue sano. 
  Un saludo al encantador de serpientes de Orlando, ese ordenador tuyo tan enrollado y juguetón. 
¡Nos vemos en la próxima aventura!

viernes, 4 de noviembre de 2011

Saturno del alma mía. 6: Maquintosh con "q" no es nombre de Apple.

Querida Maq:
Te echo de menos. Tus relatos hirientes a media luz, casi susurrados a la oreja, me hacen falta.  
Hoy le comentaba a otro androide alguna anécdota de las muchas que vivimos juntas y apenas podía creer la mitad de lo que le estaba contando. Tus salidas de tono, las bromas que gastabas a los sirvientes mecánicos que trabajaban en la mansión de tu padre y las escarpadas aventuras que te montabas, te convirtieron en la más intrépida e ingeniosa del grupo. Y también la más odiada por la comunidad androide. Querida, ¿Qué te debes traer ahora entre manos? Ya te he dicho muchas veces que no te conviene estar a malas con estas máquinas. Nunca se sabe...Y dime, ¿Cómo está tu Guía, la calamitosa Talvez? ¿Ha encontrado pareja? Supongo que sí. Entre nosotros eso no es difícil. No entendemos de celos ni atendemos a recelos a la hora de escoger con quién intercambiar fluidos. Eso facilita mucho las cosas...Por cierto, ¿Todavía conservas la casa de Titán? Xanadú es una finca preciosa, tienes mucha suerte a pesar de estar tan sola y de albergar en tu corazón aquellos macabros recuerdos, de los que dicen, no puedes desprenderte. 
  Ojalá pronto vuelvas a unirte al grupo. ¡No nos defraudes! ¡Sal ya de ese maldito psiquiátrico blindado! Y no escatimes en ingenio. Ya te enseñamos en la Corporación que el Fin justifica los medios. Sabes a lo que me refiero.
Sin otro asunto que tratar, se despide tu amiga, siempre, Tránsito Roja.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Por pura adicción, me llamas por mi nombre. 5: Piter-Ju, de Júpiter.

 Tras una pausa dedicada a una entrada personal y otra, a Halloween y a la festividad de Todos los Santos, volvemos a retomar el hilo conductor de este blog donde íbamos enumerando a los personajes. 
  Hoy le llega el turno a uno de los protagonistas más arriesgados de la novela; el complicado Piter-Ju, de Júpiter. Él y su hermano pequeño Dai-Ju, saldrán un día del barrio donde nacieron en el terraplén 72, para buscar a su padre desaparecido desde hace un año. A pesar de atravesar el muro de nubes, espesas como la lana, que rodean su mundo, no conseguirán más que hundirse en fangosos problemas. Uno de ellos enfrentarse a sus mayores terrores. De eso, solo se sale fortificado o muerto...
"Cuando oí hablar por primera vez al chaval de Júpiter, me provocó una reacción violenta. Luego, en el transcurso de los años, me fui acostumbrando a tener esa cantinela de niño inconformista, gruñón y prepotente, zumbando en mi oreja artificial, porque dicen mis creadores, que un poquito de estrés es bueno para la salud. Que si no, ya le hubiese pegado un par de mamporros hasta cuadrarlo. Por otra parte, es el protegido de alguien que me gusta.  
  El Guía Vital de Piter-Ju, o lo que es lo mismo, su ordenador personal, es Zero. Zero me encanta, aunque reconozco que no ha sabido educar al chico. Por alguna extraña razón, el jupiteriano se separó de su guía, como el afluente de un río, para morir en un mar de dudas".
 Piter-Ju, ¿es que no te das por vencido? Por pura adicción, me llamas por mi nombre...


Por: Tránsito Roja.